Eduard Fernández: “Soy más yo con un personaje encima que siendo yo mismo”

Amalia Enríquez. 04/04/2025
Foto: Mesala Films

Lleva toda su extensa carrera regalándonos interpretaciones que reflejan su enorme potencial interpretativo. Pero Eduard Fernández reconoce que el personaje de Marco, que le ha dado todos los premios imaginables esta última temporada, es el personaje más grande que ha hecho nunca. Tras su paso por el Festival de Cine de Valladolid, acaba de presentar en Málaga El otro, un corto escrito, dirigido y protagonizado por él, gracias al que experimentó “lo sanador que fue el proceso anterior para poder hacerlo. No es que el cine me haya sanado, sino que, gracias a que me enfrenté a mis problemas, lo he podido contar”.

The Luxonomist: Te veo como un niño con zapatos nuevos. Estás radiante…
Eduard Fernández: La verdad es que estoy muy feliz y no puedo disimularlo.

TL: No es de extrañar, porque ¡menudo año de éxito y premios nos has regalado!
Eduard Fernández: La verdad es que lo ha sido, no puedo negarlo.

TL: Solo te faltaba dirigirte a ti mismo y lo has hecho en tu corto El otro
Eduard Fernández: Lo hice antes de todo este año del que hablamos. Sabes que las cosas en el cine se pueden emitir unos meses o un año después de hacerlas. Y eso es lo que ha ocurrido con el corto.

TL: ¿Uno está preparado para el éxito o el fracaso de un proyecto?
Eduard Fernández: Es imposible saber si algo va a funcionar, gustar más o menos. Este año he tenido la fortuna de protagonizar dos peliculones. El 47 ha tenido un éxito tremendo que la gente lo ha sentido como algo muy propio y Marco es el personaje más grande que he hecho nunca. Todo eso ha coincidido con la visibilidad de El otro, que hice antes de rodar estas dos películas. Pero los astros se alinearon para que todo coincidiera en la misma línea del tiempo.

“Si das la espalda a los problemas se convierten en auténticos fantasmas”

Eduard Fernández
Eduard con el Premio Goya y el Premio Feroz. Fotos: Gtres

TL: ¿Dirigir era una asignatura pendiente?
EF: Estudié cine hace muchos años. No te puedo asegurar que aprendiese mucho, pero sí tenía la inquietud de contar historias y me apetecía probar. Era algo que me rondaba la cabeza y ¡ahí está!

TL: ¿La experiencia ha resultado adictiva?
EF: Tengo que reconocer que no. Algún día sí me gustaría dirigir un largo, pero a día de hoy tengo muy claro que lo más importante en el cine es el guion. A lo largo de mi carrera he leído muchos y te aseguro que es muy difícil encontrar los buenos de verdad. Si me decido a dirigir una película, tendría que intervenir mucho en el guion, saber qué quiero contar y cómo hacerlo.

TL: Hacerlo a tu manera…
EF: Eso es. El otro está hecho a mi manera. Si quiero hacer algo ajeno a esto, tendría que encontrar a alguien que entendiera bien lo que quiero transmitir. No te voy a negar que me gustaría contar una historia. El día que la encuentre y haya alguien que entienda mi punto de vista, lo haré.

TL: Todo llega, aún hay tiempo…
EF: No lo dudes, siempre lo hay.

“He sido muy vergonzoso y gracias a los personajes ¡me he venido arriba!”

TL: ¿Hacia dónde huye ese hombre, ese personaje que eres tú, en el corto?
EF: No huye hacia ningún lado, huye de sí mismo. Y uno, cuando huye de sí mismo, quien le persigue es él mismo. La primera imagen que yo percibí del corto es esa huida a no se sabe dónde, a un lugar donde no hay nada, es única y exclusivamente la huida. Hay que construir lo que vino antes para justificar esa huida.

TL: ¿Y qué hubo antes?
EF: ¿Cómo podía hacer entender que un hombre huye de sí mismo? Pues lo expresé a través de una enfermedad mental, en este caso, y una adicción, lo que me lo ponía más fácil, además. Fue construido así, desde la adicción, para ver cómo un hombre huye de sus fantasmas. Yo creo que si damos la espalda a los problemas que todos tenemos, se convierten en fantasmas. Y cuanta más espalda les demos, más grande se hará el fantasma. Y eso acaba convirtiendo en más doloroso el problema.

TL: ¿Hacerlo ha sido sanador y depurativo para ti?
EF: Lo sanador fue el proceso anterior para poderlo contar. No es que el cine me haya sanado, sino que gracias a que me enfrenté a mis problemas, lo he podido contar. Hay que atreverse a verse a sí mismo, mirar de frente y abrazar al niño que todos llevamos dentro.

TL: ¡Qué difícil es eso!
EF: Lo es, pero para eso estamos aquí en esta vida.

“La edad te quita la capa de vergüenza que a veces te paraliza”

Eduard Fernández
Recogiendo el Premio de la Unión de Actores y el Premio Forqué. Fotos: Gtres

TL: Y ese niño del que hablas… ¿se reconocería en el hombre en el que te has convertido?
EF: Ummm… yo creo que ahora sí. Y eso me gusta.

TL: ¿En esa etapa de tu vida ya eras el teatrero de la pandilla?
EF: De pequeño era más teatrero de lo que yo creía. Era muy tímido y creo que, a fuerza de ser teatrero, me atrevía a hacer las cosas. He sido muy vergonzoso y, a través de los personajes en el teatro o en el cine, al ser otro ¡me he venido arriba! Soy más yo con un personaje encima que siendo yo mismo, aunque es verdad que uno madura y se va aceptando.

TL: Yo creo que la edad no te quita la timidez. Lo digo por experiencia…
EF: Puede que no, pero te quita esa capa de vergüenza que te paraliza a veces, te quita el atreverte a mostrarte a ti mismo. Tal vez porque ganas recursos para defenderte y no te cuesta mostrar la timidez como algo natural. Ya no pasa nada si me muestro dubitativo o retraído.

TL: ¿Cómo convives con la soledad?
EF: Ahora muy bien. Antes me costaba mucho, huía de ella. Ahora convive conmigo y, al estar solo, ya no sabes de quién huir (risas). Ahora estoy a gusto. Tanto en la soledad impuesta como en la voluntaria, hay que aprender a convivir con uno mismo.

“Convivo bien con la soledad, impuesta y voluntaria”

TL: ¿En el mejor de tus sueños imaginaste vivir todo lo que estás disfrutando ahora?
EF: No, nunca me he puesto en esa situación.

TL: Me cuesta creer que nunca hayas soñado en grande…
EF: Bueno, he recogido tres veces el Oscar en el balcón de mi casa (risas). Uno siempre sueña cosas, pero es lo natural. También he soñado con mi muerte, con mi entierro. Pienso en quién estará, qué dirá éste o qué hará este otro, quién no irá o cómo llorarán éste o aquél (risas). Soy muy imaginativo ¿Tú nunca has pensado en eso?

TL: Alguna vez pensé que me gustaría ver por un agujerito…
EF: Aaaahhhh ¿ves? Es lo mismo, a eso me refiero.

TL: Eres consciente de que con todo el background que soportas a tus espaldas te has convertido en tu propio enemigo? Después de todo lo ganado este año, te vamos a pedir más…
EF: Creo que estoy suficientemente preparado como para enfrentarme a todo lo que vendrá. No depende solo de mí y me gustaría que Marco, y todo lo hecho este año, me diera la oportunidad de enfrentarme a grandes personajes. Pero ese que me llegue tiene que estar bien escrito, como te decía antes. Acepto el reto que me pones de superarme. 

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