El Museo Británico rescata el Corazón Tudor, la joya de amor de Enrique VIII y Catalina de Aragón

La institución ha recaudado los 3,5 millones de libras necesarios para adquirir esta pieza única que exhibirá en sus salas.

Alicia Martín. 16/02/2026
(Foto: Museo Británico)

El Museo Británico ha conseguido su objetivo, recaudar 3,5 millones de libras para adquirir el Corazón Tudor, la única joya que se conserva del amor entre Enrique VIII y Catalina de Aragón.

La campaña para adquirir el singular colgante de oro comenzó el pasado mes de octubre. El objetivo es recaudar fondos suficientes la pieza en una colección pública, dada su importancia histórica. 

Corazón Tudor (Foto:  Museo Británico)
(Foto: Museo Británico)

El Corazón Tudor es un importante testigo histórico

Descubierto en 2019 por un buscador de metales, el colgante de oro de 24 quilates en forma de corazón es una gran representación del matrimonio, ya que une la rosa Tudor con el símbolo de la granada de Catalina.

Debajo, reza “tousiors”, que en francés antiguo significa “siempre”, una declaración de amor eterno para un matrimonio que, finalmente, duró 24 años, el más largo de la vida de Enrique.

Corazón Tudor (Foto:  Museo Británico)
(Foto: Museo Británico)

Es de los pocos objetos de la relación entre Enrique y Catalina

Sin embargo, el final de este matrimonio supuso un enorme cisma religioso, cambiando para siempre la historia de no solo de Inglaterra, sino del mundo. El Rey decidió romper con Roma para anular su enlace y poder casarse con Ana Bolena, creando su propia Iglesia.

Además, no existe casi ningún otro objeto que sirva de legado de la relación entre Enrique y Catalina, ya que la mayoría se ha perdido con el tiempo. Por lo tanto, el Corazón Tudor es un importante testigo histórico. Muestra tanto el lujo del reinado de Enrique VIII como la fortaleza de su unión antes de su anulación definitiva en 1533.

Corazón Tudor (Foto:  Museo Británico)
(Foto: Museo Británico)

Enrique VIII encargaba a orfebres londinenses la creación de joyas

Las investigaciones del Museo Británico sugieren que el colgante se pudo crear para un torneo. Concretamente uno celebrado en octubre de 1518 para conmemorar el compromiso matrimonial de su hija, la princesa María, con el heredero al trono francés.

De hecho, Enrique VIII solía encargar a orfebres londinenses la creación de joyas de fantasía para grandes celebraciones. Luego los miembros de la corte las lucían brevemente para crear una impresión de opulencia y esplendor.

Por ello, cuando el aficionado a la búsqueda de metales se topó con la joya, siguiendo con la Ley del Tesoro de 1996, informó a las autoridades sobre el hallazgo, que ahora le recompensará por su contribución histórica.

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