Sin trato de favor: El príncipe William y Kate Middleton pagan a precio de mercado el alquiler de su casa
Su arrendamiento contrasta con otros "tratos de favor" concedidos anteriormente a otros miembros de la Familia Real Británica.
El príncipe William y Kate Middleton estarían pagando algo más de 300.000 libras por el alquiler anual de Forest Lodge, la residencia donde viven junto a sus hijos George, Charlotte y Louis, situada dentro de los terrenos del Castillo de Windsor.
La cifra salió a la luz tras conocer The Times los detalles del contrato de arrendamiento firmado por los Príncipes de Gales en 2025, con una duración de 20 años.
El alquiler que pagan William y Kate se ajusta al mercado
Estas condiciones de arrendamiento contrastan con otros acuerdos simbólicos de alquiler concedidos anteriormente a otros miembros de la familia.
Entre los casos más polémicos figura el del ex-príncipe Andrés, quien residió en Royal Lodge bajo condiciones especialmente favorables. Y algo similar al caso de los duques de Edimburgo en Bagshot Park. Estas situaciones provocaron cuestionamientos sobre el uso de propiedades pertenecientes al patrimonio de la Corona.
A diferencia de esos acuerdos, el contrato de William y Kate se habría fijado conforme al valor de mercado. Para determinar el precio del alquiler habrían intervenido varias firmas inmobiliarias independientes, entre ellas Savills, Hamptons y Knight Frank, mientras que los príncipes contaron con asesoramiento legal privado. El objetivo era evitar cualquier percepción de trato de favor hacia el heredero al trono británico.
De dónde sale el dinero del alquiler
Forest Lodge es una mansión georgiana construida en 1770 que dispone de ocho habitaciones, seis baños, cancha de tenis y viviendas anexas para el personal. La familia se instaló allí tras abandonar Adelaide Cottage, buscando un entorno más amplio y privado para criar a sus hijos cerca de Windsor y de la escuela Lambrook.
La Casa Real ha revelado que el alquiler se pagaría con ingresos privados procedentes del Ducado de Cornualles. Se trata del patrimonio destinado históricamente a financiar al heredero al trono.
Además, ha trascendido que el príncipe William paga alrededor de 8,1 millones de euros anuales en impuestos. Lo hace en un intento de reforzar la imagen de transparencia y responsabilidad financiera de la monarquía británica.
