Marisa Fernández Armenteros: “He visto perder magníficas películas por negociar con la testosterona”

Amalia Enríquez. 15/05/2026
Foto: Cedida

Tiene el privilegio de ser un poco vidente para intuir lo que va a funcionar porque, desde que Marisa Fernández Armenteros fundó su productora Buenapinta, los éxitos, premios y el reconocimiento unánime de crítica y público no han cesado. Abandera un cine independiente con un especial ojo clínico para las corazonadas. Cuando la historia aún no sabe si va a existir, ahí está ella preparada para que levante el vuelo.

Con Los domingos ha cosechado lo inimaginable. Los aplausos eran una utopía, pero los consiguió en los cuatro puntos cardinales. Seguro que, a día de hoy, le encuentra respuesta a la pregunta que se nos quedó en el aire: “¿A qué has renunciado desde que apostaste en 2021 por ser productora independiente?”

The Luxonomist: Si hacemos un repaso a tu trayectoria profesional, no se entiende que no te hayan puesto, como poco, un monumento en tu Santander natal. Eres la gran coleccionista de premios…

Marisa Fernández Armenteros: Sobre todo, soy una gran coleccionista de aprendizaje, entusiasmo y perseverancia. De eso va este oficio e imagino que la mayoría de los oficios relacionados con procesos de creación artística. 

TL: Al frente de tu productora Buenapinta has gestionado incontestables éxitos como El agente topo, Un amor, Cinco lobitos, Tres adioses, Ciudad sin sueño, Los domingos y, ahora, Altas capacidades. ¿Tienes un especial olfato para ver el pálpito en historias normales?

MFA: Me gusta mucho que menciones lo de “historias normales”, porque sí, confieso que me gustan las historias que hablan de conflictos “normales”, de contradicciones y emociones que, por ser tan frecuentes como aparentemente normales, son universales. Aunque es curioso que cuando pensamos en conflictos comunes, nos encontremos siempre con las sorpresas que nos regala la ficción. 

“Soy una gran coleccionista de aprendizaje, entusiasmo y perseverancia”

marisa fernández armenteros
Foto: Cedida

TL: ¿Cuándo tienes la certeza de que gestionas bien? Porque, al fin y al cabo, producir es gestionar…

MFA: El director Sebastián Lelio (Gloria o Una mujer fantástica) dice que el cine es el equilibrio entre lo soñado y lo posible. Producir tiene mucho de este equilibrio, de saber dimensionar cada proyecto en lo económico, pero también en lo artístico. El reto del día a día como productora es saber anticipar los problemas y esa anticipación te hace estar mucho más en el futuro que en el presente. 

La gestión en mi trabajo tiene que ver con la gestión de recursos humanos, económicos, pero también los recursos emocionales para sostener ese equipo y, sobre todo, para acompañar a la directora o director.

TL: Una productora no deja de ser una empresa. Entiendo que eso conlleva ciertos conocimientos y riesgos monetarios. ¿Estás siempre preparada para hipotecar tu vida metal y físicamente?

MFA: Nunca estás preparado para asumir reveses monetarios. Es curioso cómo el riesgo es la adrenalina que me hace seguir adelante, quizá porque es tal la cantidad de frentes que tengo en mi día a día, que producir es una huida hacia delante. 

Cuando fundé Buenapinta, tenía miedo al riesgo económico principalmente. Ahora mi principal miedo tiene que ver con el instante en el que dices sí o no a lo siguiente que producirás. Elegir un proyecto y dejar otro significa renunciar y apostar. 

Ese instante, pese a la experiencia, es difícil. Sí soy muy prudente y conservadora en lo económico, y no doy luz verde a proyectos que no estén financiados, como mínimo, al 90%. Y, por supuesto, me rodeo de socias y socios que estén para remar a favor de la película. 

“Me gustan las historias que hablan de conflictos normales, de contradicciones y emociones”

TL: ¿Cuántas cosas tienes que reorganizar en tu cabeza para sacar adelante una película?

MFA: El cine me ha regalado la perseverancia y producir me ha obligado a encontrar la calma y la mente fría cuando los noes te llegan. Y son muchos más los noes que los síes en este oficio. Una vez Víctor García León me dijo: “Las películas son más sabias que nosotros”. 

No sé si lo son, pero sí es cierto que en estos primeros años de Buenapinta hay decisiones que no estaban en la agenda inicial de la película y que, por suerte, me han dado alegrías inesperadas. Siempre hago lo posible por reorganizar mi cabeza para no cargar con las expectativas depositadas en la próxima película. 

TL: ¿Tiene valor y es necesaria una buena dosis de psicología?

MFA: ¡Grandes dosis, diría yo! Trabajamos con un material muy sensible: historias de ficción que se nutren de la realidad, de vivencias, de lecturas, de lo imaginado. Lidiamos con equipos donde el ego habita en cada uno de nosotros. 

Quienes producimos, podemos estar rodando con varios directores a la vez y he aprendido a no caer en el error de comparar los métodos de cada directora y director. Anticiparse a las crisis, a las bajadas y subidas de esa montaña rusa de egos y entusiasmo, es crucial. Y reconozco que es lo que me deja exhausta. 

“Nunca estás preparado para asumir reveses monetarios, pero el riesgo es la adrenalina que me hace seguir adelante”

Recogiendo el Premio Forqué

TL: ¿Alguna vez te has arrepentido del camino elegido?

MFA: No. Aunque mis genes son pesimistas y el equipo de Los Domingos me llama Sor Crisis, el cine me ha dado tantas aventuras, que nunca sabré qué aventuras me habría dado otro tipo de vida. 

TL: Haber emprendido ese camino en un mundo capitaneado por los hombres es tarea complicada. ¿Sabías realmente dónde te metías?

MFA: Cuando empecé a trabajar en 2004 ¡ese techo de cristal era de uralita! Tenía tan interiorizado que las decisiones eran tomadas por hombres y que nosotras ejecutábamos aquellos mandatos, que fue una época para observar qué no quería hacer. Por mi educación, he pedido tanto perdón y tanto permiso sin haber tenido necesidad de hacerlo.

TL: ¿Has tenido que cargarte de testosterona para navegar en este mundo de la producción?

MFA: He sido tan consciente de algunos ejercicios, hábitos y códigos masculinos a la hora de liderar las negociaciones o las tomas de decisiones en la producción del cine, que soy alérgica a ese modus operandi. 

¡He visto caerse acuerdos y perder magníficas películas por negociar con la testosterona, no con la cabeza! Durante años, he echado tanto de menos ver a mujeres en esos procesos claves. Por eso es crucial tropezar con mujeres que vean que ese ejercicio del poder es, ante todo, un ejercicio de responsabilidad y no de testosterona.

Siempre pienso en lo concreto. Por ejemplo, en los rodajes capitaneados por mujeres, como Isabel Coixet, los gritos son escasos. No es operativo presumir de esa absurda testosterona. 

“En el cine lidiamos con equipos donde el ego habita en cada uno de nosotros”

TL: ¿Cómo te has hecho respetar?

MFA: Antes me preocupaba mucho este concepto de hacerme respetar. Ahora, lo hablo con algunas colegas, me preocupa muy poco. Los prejuicios siguen estando ahí. Lo único que queda es el trabajo y con quien lo hiciste. El resto, todo es muy efímero.

TL: En tu profesión, como en la mía, siempre cotizas en función de tu último trabajo. Siempre estamos empezando de cero, pero con Los domingos has reventado la caja. ¿Ni en tus mejores sueños imaginaste lo logrado, a todos los efectos, con esa película?

MFA: Sé que es puede parecer mentira, pero jamás imaginé esa taquilla ni esa colección de premios. ¡Al contrario! Al principio, intentaba por todos los medios esconder en la sinopsis el tema religioso porque desconfiaba del mercado. Ni Alauda, ni mis socios, ni yo. 

Aún estoy haciendo el balance emocional de lo que me ha enseñado esta película como productora, pero comparto con Alauda que fue maravilloso trabajar desde esa ausencia de expectativas. Sabíamos que el tema era peliagudo, pero no esta tremenda falla tectónica. 

La primera vez que fuimos conscientes de lo que provocaba la película fue en el festival de San Sebastián, a la salida de un pase de público a las diez de la mañana. El público se cruzó con el equipo por casualidad en los pasillos del Kursaal y empezó a aplaudir sin parar. Aquello nunca se nos olvidará. Empezamos a llorar. 

TL: ¿Sientes el factor envidia? Siempre hay alguien esperando a que nos caigamos, pero nunca lo hacemos, ni siquiera en la conciliación. No nos lo podemos permitir…

MFA: Por el momento no lo he sentido. Quizá también porque vivo obsesionada con que todo es muy efímero como mecanismo de defensa. Y sí, tú lo has dicho: es todo tan injusto que siempre nos medimos por el último trabajo. 

“La crítica siempre la voy a gestionar con frustración”

alauda
Con Alauda Ruiz de Azúa. Foto: Cedida

TL: ¿Te imaginas viviendo al margen de esta profesión?

MFA: Por el momento, no. Me esperan tantas historias que escuchar. Otra cosa es si sabré darme cuenta de que es el momento de retirarme en unos años.

TL: ¿Producirías una película que no te gusta?

MFA: Ahora mismo, imposible. Cada película me da tantos quebraderos de cabeza, que solo me falta que no me guste. Son años de trabajo cada proyecto, son subidas y bajadas de entusiasmo. Y, por qué no decirlo, como productora, detrás de cada película ha habido una apuesta editorial. Buenapinta es parte de mi vida. 

TL: ¿Cómo gestionas la crítica y el halago?

MFA: Kipling decía aquello de “si puedes encontrarte con el triunfo y la derrota y tratar por igual a estos dos impostores”… Por mi educación judeocristiana, la crítica siempre la voy a gestionar con frustración. El halago, siempre voy a desconfiar, se me olvida antes. 

TL: ¿Cómo fue ese momento en el que viste, por primera vez, tu nombre en la pantalla?

MFA: ¡No lo recuerdo! Sí recuerdo, sin embargo, la ilusión que me hizo ver mi nombre con la tipografía que escoge Woody Allen para sus películas, en este caso, en Midnight in Paris

“Producir me ha obligado a encontrar la calma cuando llegan los noes”

TL: ¿Hay una película que te hubiera gustado que fuera tuya?

MFA: Demasiadas. ¡Cada vez, más! Belle de Jour, El desprecio, La Notte, Un lugar en el mundo…

TL: ¿Qué pensaría de ti la Marisa niña?

MFA: La Marisa niña se habría escapado con sus amigas del colegio -vestidas con el uniforme- al cine Los Ángeles de Santander a ver, por ejemplo, Los Domingos o Tres adioses.  No está muy lejos la Marisa de entonces de la de ahora: ¡Nos sigue gustando meternos en jardines con otros Quijotes!

TL: ¿Esa pregunta que no te he hecho y te habría gustado responder?

MFA: ¿A qué has renunciado desde que apostaste en 2021 por ser productora independiente?

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