Cuatro relojes creados para los exploradores más extremos
La evolución técnica de la relojería no se entiende en muchos aspectos sin la exploración humana de algunos de sus entornos más extremos. El espacio, los océanos profundos, las montañas más inaccesibles o las condiciones límite han servido de inspiración para la creación de algunos de los modelos más icónicos de la relojería.
Por no decir que en muchas ocasiones han sido el banco de pruebas idóneo para el desarrollo de nuevas capacidades técnicas y mecánicas.
Omega Speedmaster Professional
Hablar de exploración extrema es sinónimo de Omega Speedmaster, la línea de cronógrafos introducida en 1957 por la firma suiza y que el astronauta Walter Schirra llevaría al espacio sólo cinco años después durante la misión Mercury Atlas 8.
El Seedmaster Professional Moonwatch se convertiría poco después en el primer reloj utilizado por un astronauta sobre la Luna durante la misión Apolo 11 acompañando a Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins
Desde entonces se han comercializado numerosos modelos en un catálogo que ya cuenta con 23 variantes. Los últimos son los Black & White que continúan la línea iniciada en 2019 con el Moonshine Gold conmemorativo del 50 aniversario del alunizaje. Mantienen la clásica caja de 42 mm, aunque con un ligero aumento de grosor.
Su principal novedad estética reside en la esfera de doble placa lacada: una capa superior negra brillante y una inferior blanca visible en los contadores. Así se mejora el contraste y la legibilidad, un rasgo esencial del Speedmaster. El bisel es de cerámica negra con escala taquimétrica en esmalte blanco.
Ambas versiones (una en acero y otra en oro Moonshine de 18 quilates) incorporan el calibre manual 3861 con escape coaxial. Ofrece 50 horas de reserva de marcha y certificación Master Chronometer del METAS, que garantiza alta precisión y resistencia magnética. El de acero cuesta 10.200 euros y el de oro unos 48.600 euros.
Seiko Prospex Marinemaster
La marca japonesa Seiko acaba de ampliar su colección Prospex Marinemaster con dos nuevos relojes de buceo desarrollados junto a JAMSTEC, una de las instituciones más avanzadas en la investigación oceánica. Ambas piezas están equipadas con el calibre automático 8L45, uno de sus movimientos más avanzados de la casa.
El primer modelo, una edición limitada de 1.000 unidades, se inspira en la exploración del Ártico. Destaca por su esfera texturizada que evoca el rastro de un rompehielos, con un degradado azul que sugiere la profundidad del océano. Incorpora un bisel cerámico azul y un fondo grabado que certifica su exclusividad.
El segundo modelo, de esfera negra, reinterpreta el histórico reloj de buceo de 1968,. Prioriza la legibilidad bajo el agua mediante una textura que reduce los reflejos y unos índices optimizados. Además, es el primer Prospex regular en incorporar el calibre 8L45.
Ambos relojes incluyen mejoras técnicas como un cierre ajustable, bisel cerámico y una reserva de marcha de 72 horas. Estos nuevos modelos estarán disponibles en julio de 2026 a 4.100 y 3.800 euros respectivamente.
Rolex Deepsea Challenge
Como vemos, los océanos, los mares y su exploración extrema son una fuente inagotable de inspiración para la relojería moderna. Rolex por ejemplo dispone de un extenso catálogo de modelos en los que destaca el Rolex Deepsea Challenge. Uno de los relojes más extremos jamás creados por la casa suiza. Está diseñado para soportar las condiciones más exigentes del planeta.
En Rolex se inspiraron en la histórica inmersión de James Cameron en la Fosa de las Marianas en 2012. Fabricado en titanio grado RLX, combina ligereza y resistencia, características fundamentales para soportar presiones extremas.
Su principal logro es su impresionante hermeticidad de hasta 11.000 metros, equivalente a las profundidades más abisales del océano. Para ello, Rolex desarrolló su innovador sistema Ringlock. Una arquitectura de caja que distribuye la presión de manera uniforme y garantiza la integridad del reloj en condiciones límite. Su precio en tienda ronda los 27.000 euros, pero de segunda mano puede alcanzar los 35.000 euros.
Blancpain Fifty Fathoms
Y finalmente, para los amantes del buceo está el Blancpain Fifty Fathoms. Considerado uno de los primeros relojes de buceo modernos, es una pieza clave en la historia de la relojería profesional. Blancpain lo lanzó en 1953 y lo diseñó específicamente para satisfacer las necesidades de los buceadores militares franceses, marcando un antes y un después en este tipo de instrumentos.
Su nombre hace referencia a una medida de profundidad: cincuenta brazas, aproximadamente 91 metros. En su momento representaba el límite seguro para el buceo con aire comprimido.
El Fifty Fathoms introdujo innovaciones esenciales que hoy son estándar en los relojes de buceo. Primero un bisel giratorio unidireccional para controlar el tiempo de inmersión. También una esfera de alta legibilidad con marcadores luminiscentes y una gran resistencia al agua.
Los modelos en acero rondan los 18.000 euros, mientras que los de titanio o cerámica cuestan unos 22.000 euros. Hay versiones especiales que superan ampliamente esos precios en el mercado de segunda mano.
