Foto: Dani González
Hay muchos ejemplos de innovaciones que han cambiado la historia. El avión encogió el mundo ayudando a cruzar océanos en horas. El microondas sustituyó al fuego en las cocinas. El internet doméstico cambió nuestra forma de acceder al conocimiento. Y la pantalla táctil del iPhone redefinió cómo los humanos interactuamos con la tecnología. En todos ellos hubo detractores que cuestionaron la funcionalidad de lo que tenían delante, por miedo o por desconocimiento. Negar el futuro no cambia la hoja de ruta.
La conducción autónoma es el siguiente reto del siglo XXI. Y no es un plan de futuro, es una realidad del ahora. A finales del siglo XIX, el coche de combustión hizo desaparecer la tracción animal: los caballos y carruajes dejaron paso a los motores y la gasolina. Más de medio siglo después, Tesla no solo pretende hacer desaparecer la combustión, si no que está dispuesta a cuestionar si el conductor humano es necesario.
Hay más de una década de desarrollo detrás de la conducción autónoma. Ya no es algo del futuro ni una promesa vacía, es algo que está aquí, adelantado a su tiempo. Me he subido en un Tesla Model 3 autónomo y esto es todo lo que me ha sorprendido.
Los amigos de Tesla me invitaron a probar la experiencia de conducción autónoma total supervisada. La marca, con sede en Estados Unidos, lleva años prometiendo que sus coches estarían listos para ser 100% autónomos más pronto que tarde. En nuestro país ya funciona Autopilot, pensado para viajes en autopista, aunque sobre esto os hablé en detalle en mi ruta a Alicante con el Model Y. Lo de hoy es otra historia.
Me esperaban a bordo en un Tesla Model 3, el sedán eléctrico más vendido de nuestro país, que no tiene nada especial más allá de una actualización de software que le permite conducir solo. Nos montamos, un par de toques en la pantalla para introducir el destino, y nos vamos.
El coche lo hace TODO: desaparcar, incorporarse a la circulación, coger rotondas, poner intermitentes, parar en semáforos, pasos de peatones y stops. Lo dicho, TODO. Y nos lleva hasta el destino que hemos elegido pasando por carreteras convencionales, autovías y entornos urbanos. Ni se despeina.
En el asiento del conductor iba un empleado de Tesla cuya única función fue supervisar el comportamiento del coche y corregirlo si tomaba alguna decisión errónea. Legalmente, el conductor siempre es el último responsable de las acciones del coche.
En los 45 minutos de paseo que hicimos no tuvo que intervenir ni una sola vez a pesar de que se enfrentó a situaciones donde los conductores tienden a fallar. Tráfico denso, peatones, mascotas que se cruzan, autobuses o camiones en doble fila… El coche lo resolvió todo con una tranquilidad pasmosa y una prudencia que genera seguridad.
Aún estoy procesando esta experiencia. Han pasado varios días y no me quito de la cabeza el impacto real que va a suponer la conducción autónoma. Es un momento wow, como el del primer iPhone, que va a redefinir las reglas del juego en el sector de la automoción. Lo más llamativo es que no sorprende de ninguna forma: conduce exactamente como lo haríamos cualquiera de nosotros.
FSD viene de Full Self-Driving. Conducción autónoma total supervisada. Tesla lleva años trabajando en este algoritmo de IA, que junta la visión artificial de las cámaras que rodean al coche con el aprendizaje de los millones de kilómetros recorridos por Teslas alrededor de todo el mundo. Se han esforzado en que el sistema conduzca exactamente como lo haría un humano, eliminando los factores que producen accidentes: distracciones y fatiga.
Tesla va ganando frente a cualquier otro competidor en esta carrera. Utilizar cámaras e IA, como los humanos usan ojos y cerebro, en vez de caros sensores LiDAR o mapas de alta definición es la clave para que este sistema sea accesible y escalable. Además, el nivel de desarrollo actual que Tesla ha conseguido es un jaque mate al resto de la industria. Pues igualar o superar lo que ya han creado es extremadamente difícil en un corto espacio de tiempo.
Cualquier Tesla, de fábrica, es capaz de conducir de forma autónoma. Aquellos que compren un Tesla nuevo o ya tengan uno que incluya el paquete de conducción autónoma total recibirán una actualización de software que activa esta función. Es así de sencillo. ¿Cuándo llegará tu coche? Amigo, esa es la otra parte de la historia.
La conducción autónoma se encarga de la parte más estresante de llevar el coche cada día. Ir a hacer recados, desplazarse hasta el trabajo, dejar a los niños en el colegio o viajar durante largos trayectos. Estoy convencido de que el 95% de los mortales pagarían por que los llevasen en vez de conducir. Yo amo conducir y aún así aceptaría que el coche hiciese estos trámites que no suponen disfrutar de ir al volante.
Tesla asegura que el sistema FSD (Supervised) está listo para utilizarse a gran escala. De hecho, ya se han recorrido más de 11.000 millones de kilómetros en los países donde esta activo, como Estados Unidos, China, Canadá, México o Australia. El último reporte de seguridad de Tesla concluye que los conductores que usan FSD (Supervised) tienen siete veces menos de probabilidad de tener un accidente que el conductor promedio. Se dice pronto.
Mientras tanto, y como reflexión personal, Europa sigue centrada en hiperregular lo irregulable, frenando el inevitable avance tecnológico. Esta prueba que he hecho es gracias a un programa de la DGT, que ha autorizado a Tesla a circular de forma autónoma con 25 coches en Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Málaga.
La aprobación regulatoria final aún es un misterio. La próxima oportunidad para la marca es este mismo febrero en Países Bajos, donde podría conseguir una excepción a la norma europea que impide la llegada de FSD a nuestro país. El conductor debe confirmar activamente cada decisión del coche antes de que se ejecute. Inviable e innecesario.
Una de cal y una de arena. Lo que está claro es que estamos listos para este primer gran paso de la conducción autónoma. Es tan buena que no sorprende, no da ningún susto, y es idéntica al conductor humano solo que más prudente, sin margen de error y sin factores externos que generan accidentes. El futuro está aquí, y está listo. Tesla ya lo ha demostrado. Ahora le toca a Europa y a la DGT aprobarlo para que sea presente.
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