Kate Middleton luce en Ascot los pendientes que Isabel II nunca se puso
Kate Middleton volvió a las carreras de Royal Ascot tras tres años de ausencia, rindiendo homenaje a Isabel II y Lady Di.
Kate Middleton fue ayer la gran protagonista de Royal Ascot. La princesa regresaba a las carreras de caballos tras tres años de ausencia y lo hacía vistiendo del color favorito de Isabel II: el amarillo.
Y es que parece que Kate decidió rendir homenaje a la reina escogiendo también unas exclusivas joyas que heredó de esta. Aunque no fue el único guiño al pasado que tuvo la princesa. También se acordó de Lady Di rescatando una bonita pulsera de su joyero personal.
Kate Middleton brilla de amarillo en Ascot
El amarillo fue el color que escogió Kate Middleton para regresar por todo lo alto a Ascot. La princesa brilló bajo el sol con un elegante vestido de largo midi, con manga corta, cuello cerrado y ceñido a la cintura, que destaca por el destalle fruncido que lleva en el hombro derecho.
Se trata del modelo Brigitte de Roksanda, uno de sus vestidos favoritos, y que estrenó en 2022 durante una gira por el Caribe.
Completó el look con una pamela con redecilla en un color amarillo pálido de Jane Taylor London; un clutch blanco con cierre de monedero de Anya Hindmarch. Y como zapatos, unos salones beige de Gianvito Rossi. Sin embargo, los complementos más especiales fueron las joyas.
Lució joyas de Isabel II y Lady Di
La princesa rescató del joyero de Isabel II sus pendientes de araña de diamantes, unas exclusivas piezas que, pese a pertenecer a la reina, esta nunca lució. De hecho, en vida se los cedió a Kate Middleton en numerosas ocasiones.
La primera en el año 2011, apenas tres meses después de casarse con el príncipe William. Un gesto que entonces se interpretó como una muestra de aprobación hacia la esposa de su nieto.
A conjunto con los pendientes, Kate lució la pulsera de tres hileras de perlas que heredó de Lady Di. Hablamos de una joya vintage diseñada por Nigel Milne y su esposa, Cherry, que la desaparecida princesa estrenó en el año 1989 durante un viaje a Hong Kong.
Tras la muerte de Lady Di, el príncipe William heredó la pulsera, y posteriormente pasó a manos de Kate. Y es que es una de las joyas favoritas de la princesa, pues es de sobra conocida su predilección por las perlas.
