(Foto: Phillips Auction)
La subasta Geneva Watch Auction: XXIII organizada por Phillips en colaboración con Bacs & Russo ha marcado un nuevo hito en el mercado internacional de la relojería al convertirse en la subasta de relojes con mayor recaudación de la historia. Celebrada durante el pasado fin de semana en el Hotel President de Ginebra, la venta alcanzó los 74,8 millones de francos suizos, más de 81 millones de euros.
Estableció además 43 récords mundiales con precios jamás alcanzados para algunos modelos. Una subasta que confirma la fortaleza y el creciente atractivo del coleccionismo relojero, incluso en un contexto económico y geopolítico muy complejo.
La subasta reunió 225 lotes de relojes antiguos y contemporáneos, con resultados extraordinarios en prácticamente todas las categorías. Un total de 14 piezas superaron el millón de francos suizos, reflejando el interés de los coleccionistas tanto por las grandes manufacturas históricas como por las firmas independientes más exclusivas.
La gran estrella de la venta fue un rarísimo Patek Philippe Ref. 2523 “South America”. Un reloj con función de hora mundial que alcanzó los 7,96 millones de francos suizos (8,6 millones de euros) tras una intensa puja entre coleccionistas internacionales. La pieza se convirtió en uno de los relojes vintage más valiosos jamás vendidos en subasta.
Otro modelo destacado de la firma fue el Sky Moon Tourbillon Ref. 6002G-010, vendido por más de 3,2 millones de francos suizos (3,4 millones de euros).
Las marcas independientes también protagonizaron algunos de los momentos más importantes de la subasta. F.P. Journe confirmó su enorme popularidad al establecer seis récords mundiales con nueve relojes ofrecidos.
El más codiciado fue el Chronomètre à Résonance “Souscription No. 18”, vendido por 4,87 millones de francos suizos (5,3 millones de euros). También destacaron piezas de Akrivia y Greubel Forsey, que alcanzaron cifras millonarias.
La subasta también evidenció el resurgimiento del interés por los relojes de bolsillo y las piezas históricas. Un excepcional cronómetro Louis Richard se vendió por casi 4 millones de francos suizos, mientras que un reloj misterioso de Cartier alcanzó más de 1,2 millones.
Para los expertos de Phillips Auction, estos resultados demuestran que la alta relojería ha alcanzado un estatus comparable al de las grandes obras de arte, las joyas excepcionales o los automóviles históricos dentro del universo del coleccionismo internacional.
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