Una verdad inconveniente: Ibsen más actual que nunca en el Teatrol Real

El coliseo madrileño estrena hoy Enemigo del Pueblo, de Francisco Coll.

Angélica de la Riva. 12/02/2026
Foto: Javier del Real

En la ópera, como en la vida, la verdad casi nunca llega sola. Tiende a hacerlo acompañada de gran incomodidad, ruido y consecuencias. Suele hacerlo como una gotera: al principio apenas se oye, luego mancha el techo y, cuando por fin alguien levanta la vista, ya no queda más remedio que decidir si se repara… o si pones un cubo abajo. Enemigo del pueblo, la nueva ópera de Francisco Coll, llega al Teatro Real con ese tipo de incomodidad necesaria: la que no busca el aplauso fácil, sino el pensamiento.

La reinvención de Ibsen llega a Madrid

Entre el 12 y el 18 de febrero, en cuatro funciones, Madrid recibe un título recién nacido y estrenado hace apenas unos meses en Valencia. El punto de partida es Ibsen, claro, pero lo que vibra aquí no es la reverencia literaria, sino la puntería, la vigencia intacta de su herida.

En un pueblo costero, un médico descubre que las aguas del balneario, orgullo económico y moral de la comunidad, están contaminadas. Lo que debería ser un acto de salud pública se convierte en una guerra doméstica: de palabras, de reputaciones, de presiones. La verdad, en cuanto amenaza una economía -o una tranquilidad-, deja de ser un hecho y pasa a ser una molestia.

Ahí asoma una de las ideas más finas del montaje: la contaminación no es solo química. Hay otra, más difícil de medir, que se instala en el lenguaje y en las costumbres, en la forma en que una comunidad decide qué puede saberse y qué conviene no mirar. Esa segunda toxicidad, la moral, es la que oscurece la historia desde dentro, como si el aire se volviera irrespirable aun cuando el paisaje siga siendo hermoso.

Enemigo del Pueblo en el Teatro Real

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Foto: Javier del Real

La escena de Àlex Rigola (que firma también el libreto) se apoya precisamente en esa paradoja: sitúa la acción en una costa mediterránea de apariencia apacible, casi una postal, y va retirando la luz poco a poco.

No hace falta cargar las tintas: basta con observar cómo se enturbia la atmósfera cuando el conflicto deja de ser técnico y se vuelve social. Rigola entiende que el verdadero thriller de un “enemigo del pueblo” no es el diagnóstico, sino la respuesta colectiva. El instante en que el argumento racional se vuelve “inconveniente” y la comunidad, para no asumir pérdidas, empieza a preferir el relato.

Y entonces aparece el gran personaje invisible: “El pueblo”. Aquí no es decorado, sino un organismo cambiante. Hoy aplaude, mañana señala. Hoy pide valentía, mañana exige silencio. Esa oscilación es el latido contemporáneo de la obra: la facilidad con que una mayoría puede transformarse en presión y la rapidez con que la democracia puede degradarse en demagogia cuando la verdad compite con el interés. Cualquier semejanza con nuestra actualidad podría parecer pura coincidencia.

Música, tensión, pensamiento

En la música, Francisco Coll escribe desde la tensión como forma de pensamiento. Su partitura no “acompaña” el drama: lo empuja, lo contradice, lo complica. Hay belleza, sí, pero no una belleza dócil. Es una belleza con aristas, hecha de luces súbitas y sombras densas, de timbres que parecen limpios hasta que se descubre el grano.

Coll sabe construir un teatro sonoro donde cada textura sugiere algo más que color: sugiere intención. No es música para dejarse llevar sin resistencia; es música para escuchar con atención.

Hay, además, algo muy humano en su manera de tejer el material. Esa sensación de que una idea musical puede reaparecer transformada, como reaparece una frase en una discusión cuando cambia el clima de la sala. En “Enemigo del pueblo” todo se contamina también por repetición: una palabra, un gesto, un argumento. Lo mismo ocurre con los motivos musicales: no vuelven para tranquilizar, vuelven para insistir.

Un reparto de lujo

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Foto: Javier del Real

El reparto, sólido y bien elegido, se mueve con pulso dramático. José Antonio López encarna a Stockmann con un centro moral que huye del heroísmo fácil: no es un santo, es un hombre. Frente a él, Moisés Marín como alcalde y antagonista, dibuja esa lógica del poder que se disfraza de sensatez: “No es que no tengas razón, es que no es el momento”.

Brenda Rae aporta a Petra una luz necesaria en medio del barro; Marta Fontanals-Simmons añade densidad humana a Marta; Isaac Galán completa el mapa de una comunidad donde cada lealtad tiene precio; y el actor Juan Goberna introduce un filo teatral que, en esta historia, funciona como un recordatorio: no todo se canta, pero todo se paga.

En el foso, Christian Karlsen, especialista en repertorio contemporáneo, dirige al Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real con esa mezcla de precisión y respiración que el lenguaje de Coll exige: claridad sin rigidez.

Quizá lo más intrigante de esta ópera sea que no pontifica. No reparte carnés de buenos y malos. Expone el mecanismo y se aparta un paso, como quien enciende la luz para que el público vea el polvo en el aire. Uno sale del teatro con una pregunta que no caduca: cuando la verdad no conviene, ¿a quién le interesa?

En qué fijarse

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Foto: Javier del Real

Conviene observar, primero, cómo cambia el significado de la palabra “verdad” a lo largo de la obra. No es un concepto fijo, sino un objeto en disputa. Hay un punto muy actual, muy preciso, en el que la conversación deja de ser ética y empieza a ser estratégica. Ese giro, más que cualquier grito, es el verdadero golpe.

En segundo lugar, merece la pena atender a la masa como personaje. Cómo se organiza, cómo se contagia, cómo se vuelve coro social. Se percibe tanto en escena como en la escritura musical: cuando el sonido se abre parece haber consenso; cuando se compacta, la hostilidad se vuelve casi física.

La tercera clave está en la doble contaminación. No solo se ensucia el agua: se ensucia el lenguaje. Aparecen eufemismos, silencios, medias verdades. La música lo refleja con una inestabilidad que no termina de descansar: armonías que no reposan del todo, texturas que guardan aspereza incluso cuando brillan.

Y por último, fíjese en la luz que se apaga. La propuesta parte de una calma mediterránea y va oscureciéndose por dentro, como un atardecer que tarda demasiado. Coll acompaña ese tránsito con contrastes tímbricos muy teatrales: destellos, sombras, tensiones que avisan antes de que la escena lo declare.

Ficha técnica de Enemigo del pueblo

Título: Enemigo del pueblo
sica: Francisco Coll
Libreto y dirección de escena: Àlex Rigola (a partir de Un enemigo del pueblo de Henrik Ibsen)
Teatro: Teatro Real (Madrid)
Funciones: 12–18 de febrero (4 funciones)
Dirección musical: Christian Karlsen
Coro y Orquesta: Titulares del Teatro Real
Reparto: José Antonio López (Stockmann), Moisés Marín (alcalde), Isaac Galán (Mario), Brenda Rae (Petra), Marta Fontanals-Simmons (Marta), Juan Goberna (Morten)
Producción: Coproducción Teatro Real y Palau de les Arts de València
Estreno mundial: 5 de noviembre de 2025 (València)

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