(Foto: Renato Duria)
Según la RAE, la Real Academia Española, un ensayo es un “escrito en prosa en el cual un autor desarrolla sus ideas sobre un tema determinado con carácter y estilo personales”, atendiendo, tal vez, a esta definición, el estudio de arquitectura BAUEN menta a muchos de sus proyectos ensayos, abriendo un abanico a su mejor comprensión arquitectónica, al vincular esta con un género literario en concreto.
Pero la arquitectura se demuestra construyendo (adaptando un poco el clásico refrán). Y para muestra, la obra que el estudio finalizó el pasado año (2025, para quien lea esto más adelante) en un barrio de Asunción, Paraguay. Unas oficinas muy especiales donde prima la prosa versada en un elemento singular: la geometría. Esta se impone con un estilo reconocible, personal y, por supuesto, con mucho carácter.
Se trata del Ensayo Ameba, un edificio de 408 metros cuadrados construidos con el criterio de gestar espacios singulares, pero también de crear un ecosistema de confianza (así definido por los arquitectos).
Marca la diferencia con el resto de inmuebles circundantes y, cómo no, de la competencia más directa. Todo gira (nunca mejor dicho) alrededor de un concepto vivo que da nombre al proyecto: el de las amebas.
La transformación de ese concepto en arquitectura se realiza mediante la construcción de una cubierta con forma de paraboloide hiperbólico. Parece viva gracias a su peculiar forma geométrica, un recurso muy poco visto debido, entre otras cosas, a su dificultad constructiva. Pero un recurso espectacular, como se puede apreciar en las imágenes que acompañan a este texto.
Los diseñadores consiguen involucrar al espectador con el edificio. Han generado techos que flotan gracias a la maestría de los albañiles que colocan los miles de ladrillos necesarios para la gesta. Esta unidad constructiva, el ladrillo, se transforma en una ameba que, gracias a su multitud, genera el espacio (casi) sin apoyos. Sus características físicas así se lo permiten, siendo al mismo tiempo elemento estructural, de cerramiento y estético.
El ladrillo, transformado en ameba, se convierte en toda una declaración de principios en el edificio. Vincula a la política del banco: posibilitar a sus clientes la consecución de sus objetivos.
Los arquitectos lo describen así: “Como en la arquitectura, donde un solo ladrillo no sostiene nada, pero muchos, juntos, son capaces de alzar un techo. El edificio de UENO se construye desde esa premisa: la unidad en la diversidad, la solidez nacida del conjunto”.
UENO Bank X, es el promotor de esta edificación, que se va a replicar en varias de sus sucursales. La singularidad de las amebas se va a poder disfrutar en varios lugares del orbe. El interior está dominado por la cubierta de ladrillo.
Gira en dos niveles sobre un espacio circular y abierto, posibilitando un espacio ágil, transparente, amable, capaz de generar interés (sin doble intención, claro).
Las fachadas se convierten en zonas de tránsito. Son superficies cubiertas de carpinterías translucidas, para aprovechar la luz natural, que inunda uniformemente las oficinas.
El mobiliario se adapta a la sintonía arquitectónica, apostando por elementos fluidos, curvos y dimensionalmente sólidos, la mayoría de madera, con listones que establecen una conexión con el ladrillo visto.
El ladrillo sirve también como apuesta por la mano de obra tradicional. Es un elemento conocido por los albañiles del lugar y fabricado por las industrias de la zona. Sirve como refuerzo de la economía local. Bien pensado, ¿eh?.
El escenario está planteado, un edificio singular que se repetirá como las amebas. Además aprovecha los recursos locales y devuelve al entorno cuidado por la naturaleza.
En torno al edificio, un camino lo circunda rodeado de césped y naturaleza. Sirve como colchón entre los diferentes niveles de las dos calles en esquina. Separa el mismo y da una zona accesible al mismo nivel, y otra salvada por ocho escalones.
Estos caminos se ejecutan con ladrillos grises, en claro contraste con los terracota del edificio. Y en forma de espiga, dando un toque de elegancia.
En planta, alzado y perfiles, el edificio cumple con todas las funciones requeridas. Va más allá, contribuyendo al enriquecimiento del entorno urbano con zonas verdes. Dispone de espacios abiertos, con un inmueble de una planta no obstaculiza la vista de los circundantes más altos.
La estética se convierte, a la vez, en icónica y narrativa de las intenciones de su promotor. Está claro que solo falta que construyan uno en nuestra ciudad.
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