Aunque no lo creamos, la Navidad está a la vuelta de la esquina y es el momento de que reservemos un hueco en nuestra cesta de la compra para conseguir un buen espumoso con el que brindar diferenciando si es cava o champagne.
Uno de los primeros errores que comentemos habitualmente (cada vez menos afortunadamente) es diferenciar entre vino y champagne. El champagne es un vino. El siguiente error es llamar a todo champán. El champagne solo se elabora en la región francesa que da nombre a este vino, por lo que decir “champagne francés” es una redundancia.
Los vinos espumosos de segunda fermentación, que es como realmente deberían llamarse, son varios, y los que más conocemos o nos suenan son: el champagne, el cava y el prosseco. El primero y el segundo se elaboran con el mismo proceso o método, y el tercero utiliza un sistema diferente del que hablaremos otro día con más amplitud.
Para elaborar cava son nueve las variedades de uva autorizadas: macabeo, xarelo y parellada son las más conocidas o utilizadas, pero también encontramos la malvasía, la chardonnay, la garnacha, la pinot noir, la monastrell y la trepat. En el caso de Francia, solo se utilizan tres: la chardonnay, la pinot noir y la meunier. Aquí ya encontramos muchas diferencias.
Otra de las diferencias la encontramos en el tiempo de crianza. En el caso del cava que todos conocemos, este tiempo es de un mínimo de nueve meses, mientras que en Francia la crianza no baja de los doce meses, aunque esta característica varía en función de donde se elabore el vino.
La diferencia que existe entre uno y otro champagne depende de muchos y complejos factores que precisan de bastante tiempo de atención, pues estas diferencias pueden ir marcadas por el tipo de proceso con la uva, los azúcares, quien lo elabora, si hay varias añadas, etc.
En el cava lo hemos simplificado bastante pero, aun así, deberíamos conocer un poco más para poder elegir la botella que necesitamos para cada momento o comida en concreto. Es más que recomendable acudir a una tienda especializada ya que, en algunos lineales de supermercados podemos encontrar en medio de los cavas y/o champagnes vinos espumosos de dudosa procedencia y método de elaboración.
Encontrar un vino gasificado en la botella típica de cava, pero tres veces más barato, es muy fácil. En las tiendas especializadas puedes pedir consejo al especialista que, sin duda, va a saber explicarte la diferencia entre vinos de aguja, gasificados, prossecos, espumosos de calidad, cavas o champagne. Que no te engañen, no todas las burbujas son iguales.
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