(Foto: Gtres)
Los actos relacionados con la coronación de Carlos III han puesto de manifiesto el lugar que ocupan el príncipe Harry y su esposa Meghan Markle en la familia real británica. El hijo menor del monarca y la difunta princesa Diana fue relegado en la abadía de Westminster a la fila reservada a los sobrinos del rey.
Casi al mismo tiempo, a miles de kilómetros de allí, la duquesa de Sussex disfrutaba del cumpleaños de su hijo Archie en su casa de Montecito con un grupo de amigos. Con este panorama no es de extrañar que Harry apenas permaneciera 24 horas en Londres.
Fue el tiempo justo para llegar a la capital, descansar unas horas y acudir a la coronación de su padre entrando en la abadía junto a sus queridas primas, Beatriz y Eugenia de York. Ellas, junto a sus maridos, Edoardo Mapelli y Jack Brooksbank, y su repudiado padre, el príncipe Andrés, fueron sus principales confidentes durante las aproximadamente dos horas que Harry estuvo junto a su familia.
Muchos consideran que tampoco fue casual que el príncipe Harry se sentara justo detrás de su tía, la princesa Ana. La hermana del rey, ataviada con uniforme de gala, no se desprendió en ningún momento del sombrero. Sus plumas debieron entorpecer al máximo la visión de toda la ceremonia por parte del príncipe. Algo que también ocultó su presencia de los planos televisivos.
Ajena a todo y a todos, su esposa se echó literalmente al monte en cuanto amaneció en California al día siguiente. Meghan Markle se dejó fotografiar junto a un grupo de amigos, entre los que se encontraban Markus Anderson y Heather Dorak mientras paseaban por el campo.
Ni rastro de un Harry al que se le vio montar en un avión de regreso a California a primera hora de la tarde del sábado. Aprovechando la velocidad del jet privado y la diferencia horaria, aún debió de llegar a tiempo para el cuarto cumpleaños de su hijo.
Meghan Markle no dejó su atuendo a la ligera a pesar de que el plan era bastante informal. Así, se vistió con un conjunto deportivo completamente negro, una chaqueta caqui de J.Crew, gafas de sol de Victoria Beckham, un collar de Maya Brenner, sombrero beige de ala ancha y un pañuelo rosa. Un look de más de 2.000 dólares.
Poco se sabe de la fiesta de cumpleaños de Archie. Salvo que recibió numerosas felicitaciones privadas y públicas. Como el caso del amigo personal de la pareja, Misan Harriman. El fotógrafo no dudó en compartir en sus redes sociales la instantánea que le realizó a Archie acariciando un retrato de la princesa Diana. La gran ausente de la coronación del que un día fuera su esposo.
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