Los problemas de Estée Lauder no se acaban con la llegada de Puig

La posible fusión con el grupo español Puig genera expectativas, pero no resuelve los desafíos estructurales de un gigante que aún lucha por estabilizarse tras años de caídas en ventas, márgenes presionados y una reestructuración masiva.

Abel Amón. 12/05/2026
(Foto: Estée Lauder)

Como bien sabido es, Estée Lauder Companies (EL) y Puig confirmaron en marzo de 2026 conversaciones avanzadas para una combinación de negocios que crearía un coloso de la belleza de lujo con ventas cercanas a los 18.600 millones de euros y una valoración aproximada de 37.200 millones de euros.

La operación, todavía sin acuerdo definitivo a principios de mayo, busca reforzar la posición de Estée Lauder en perfumería y diversificar su cartera con marcas como Charlotte Tilbury, Carolina Herrera o Jean Paul Gaultier. Sin embargo, analistas e inversores se preguntan si Puig es realmente la solución o solo un parche temporal para problemas más profundos.

Jean Paul Gaultier (Foto: Puig)
(Foto: Puig)

Ajustes drásticos para un gigante en horas bajas

La compañía estadounidense lleva varios años en declive. Tras un auge durante la pandemia impulsado por el cuidado de la piel y el consumo en mercados claves, Estée Lauder ha sufrido una fuerte corrección: la acción ha perdido más del 60 % desde sus máximos y acumula caídas significativas en 2026.

Los motivos son claros: debilidad persistente en China (aunque con signos de recuperación en algunos trimestres), presión en los puntos de venta de aeropuertos, impacto de la geopolítica en Oriente Próximo y competencia feroz. Para revertir la situación, lanzó el plan Belleza Recalculada y el Plan de Recuperación de Beneficios y Crecimiento, que incluyen una agresiva reestructuración.

En su último trimestre fiscal (tercer trimestre de 2026), Estée Lauder reportó ventas de 3.452 millones de euros (+5% reportado, +2% orgánico) y superó expectativas, elevando su guía de previsiones anual. Pero los recortes de empleo son brutales: la empresa ha elevado el objetivo de despidos a entre 9.000 y 10.000 puestos (un 17,5% aproximado de su plantilla), más de 3.000 adicionales a lo previsto inicialmente.

(Foto: Estée Lauder Facebook)
(Foto: Estée Lauder Facebook)

La mayoría afecta a roles en grandes almacenes y asesores de belleza, para pivotar hacia canales digitales de alto crecimiento, tiendas multimarca especializadas y comercio en redes sociales.

El coste de reestructuración supera los 1.209-1.488 millones de euros, con el objetivo de ahorrar hasta 1.116 millones de euros anuales. Estos ajustes han mejorado los márgenes operativos, pero generan incertidumbre interna y cuestan en ejecución.

La posible llegada de Puig aporta impulso en fragancias y marcas con fuerte tirón entre las nuevas generaciones, además de una mejor diversificación geográfica. Sin embargo, no elimina los riesgos.

Puig cuenta con la confianza del mercado

Tras su exitosa salida a bolsa en 2024, el grupo español cuenta con la confianza del mercado, pero analistas de grandes firmas de inversión advierten que su nivel de endeudamiento tras las últimas adquisiciones podría limitar su margen de maniobra.

A esto se suma el reto de la integración cultural entre dos empresas familiares, la posible pérdida de valor para los accionistas de Estée Lauder, una gobernanza complicada y la ejecución de la fusión mientras Estée Lauder sigue en pleno proceso de recuperación.

Además, Puig también enfrenta ralentización en algunos mercados y exposición al comercio en aeropuertos. Los inversores reaccionaron con cautela al anuncio, y la operación se percibe más como defensiva que transformacional.

Estée Lauder (Foto: Estée Lauder)
(Foto: Estée Lauder)

El potencial del catálogo: pasar de la defensa al ataque

Parece claro que la  fusión podría fortalecer la cartera y el poder de negociación frente a L’Oréal, pero los problemas de Estée Lauder —dependencia de mercados volátiles, necesidad de agilidad digital y restauración de confianza— requieren mucho más que un socio estratégico.

Para el inversor, la acción de Estée Lauder sigue siendo un activo de alto riesgo; mientras no demuestre que puede crecer de forma orgánica sin depender del auxilio externo que supone Puig, su valor seguirá bajo sospecha.

Los próximos trimestres y el desenlace de las negociaciones determinarán si esta unión marca el inicio de una nueva era o solo pospone desafíos mayores en un sector de la belleza cada vez más competitivo y fragmentado. Aunque el camino seguirá siendo complejo, la posible unión entre Estée Lauder Companies y Puig también abre una oportunidad poco habitual en el sector.

Estée Lauder 111Skin (Foto: 111Skin)
(Foto: 111Skin)

Combinar la escala global y el prestigio histórico de Estée Lauder con la fortaleza de Puig en fragancias de gran éxito internacional, apoyadas en marcas como Carolina Herrera y perfumes icónicos como Good Girl, Jean Paul Gaultier con Le Male o Scandal.

Si ambas compañías logran ejecutar la integración con disciplina y acelerar la transformación digital y comercial, la operación podría convertirse no solo en una solución defensiva, sino en el inicio de una nueva etapa de crecimiento más diversificada, rentable y conectada con las nuevas generaciones de consumidores.

En un mercado de la belleza cada vez más competitivo, esa combinación de marcas globales, innovación y liderazgo en perfumería premium aún podría devolver a Estée Lauder parte del protagonismo y la confianza que perdió en los últimos años.

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