Las amenazas de Trump hacen tambalear, de nuevo, al lujo en bolsa
La obstinación de Donald Trump contra Europa, centradas en su empeño por adquirir Groenlandia, han sacudido con fuerza al sector del lujo en las bolsas europeas esta semana.
El presidente estadounidense anunció el pasado sábado la imposición de aranceles del 10 % a las importaciones procedentes de ocho países europeos. Entre ellos Francia, Alemania, Reino Unido, Dinamarca, Noruega, Suecia, Países Bajos y Finlandia. Todo a partir del 1 de febrero, con una escalada al 25 % en junio si no se llega a un acuerdo para la “compra completa y total” de la isla ártica.
Esta medida, que revive temores a una nueva guerra comercial transatlántica, ha provocado caídas pronunciadas en valores emblemáticos del lujo como LVMH, Kering y Hermès, que lideran las pérdidas en el sector.

La confianza inversora en el lujo se resiente
Analistas como Morgan Stanley han rebajado recomendaciones sobre LVMH citando riesgos cambiarios y arancelarios, mientras el Stoxx Europe Luxury 10 se desplomó más del 3 % en la sesión del lunes 19 de enero.
Bien es cierto que la cotización de dicho índice ha experimentado un repunte de algo más del 1 % en la sesión del día 21, al hilo de la intervención en Davos del propio Trump descartando la acción militar en la codiciada isla.
El episodio no solo erosiona la confianza inversora, sino que pone en jaque la robustez del poder de valores consolidados, que ha caracterizado al lujo europeo en crisis previas.
El impacto inmediato se ha sentido con especial crudeza en el mercado parisino. Allí LVMH (el mayor conglomerado de lujo del mundo, con marcas como Louis Vuitton, Dior y Moët & Chandon) registró su peor sesión desde abril de 2025, cayendo un 4,3 % hasta los 582,80 euros por acción.
Los grandes grupos del lujo pendientes de Trump
La compañía acumula ya seis jornadas consecutivas de descensos, perdiendo más del 10 % de su valor bursátil en lo que va de 2026 y cotizando en mínimos de octubre pasado. Kering, propietaria de Gucci y Balenciaga, cedió alrededor del 4,1 %, mientras Hermès bajó un 3,5% y Richemont (Cartier) un 3,3%.
Estas correcciones responden directamente a la alta exposición de estas firmas al mercado estadounidense, que representa una porción significativa de sus ventas globales. Los aranceles propuestos elevarían los costes de importación de productos de alta gama.
Aunque el sector ha demostrado en el pasado capacidad para repercutir incrementos en precios a consumidores fieles, los inversores temen que en un contexto de posible desaceleración económica global, agravado por tensiones geopolíticas, esta elasticidad se resienta.
Además, la rebaja de calificación de Morgan Stanley a ponderar para LVMH, manteniendo un precio objetivo de 635 euros, subraya preocupaciones por el efecto divisa (un euro más débil frente al dólar) y por la potencial erosión de márgenes en vinos y licores, una división ya débil.

Debilidad ante la incertidumbre
Más allá de las cifras puntuales, el episodio Groenlandia ilustra la vulnerabilidad persistente del lujo europeo ante la política impredecible de Trump. A diferencia de crisis anteriores, donde el sector se benefició de su posicionamiento premium y de la demanda asiática como colchón, ahora el foco está en la incertidumbre regulatoria.
Y también en la posible respuesta de la Unión Europea, que prepara contramedidas por hasta 93.000 millones de euros en bienes estadounidenses.
Sectores como el automovilístico (Volkswagen, BMW, Mercedes) también han sufrido caídas del 3-5 %. Sin embargo el lujo, por su concentración en marcas francesas e italianas, ha sido el más castigado simbólicamente.
La volatilidad del mercado depende de lo que Trump decida
Expertos advierten que, aunque Trump ha retirado amenazas similares en el pasado para estabilizar mercados antes de eventos clave, la escalada actual (incluyendo un aviso adicional de aranceles del 200 % a vinos y champanes franceses) podría prolongar la volatilidad.
En Davos, donde el Foro Económico Mundial coincide con estos acontecimientos, los ejecutivos del sector debaten estrategias de diversificación geográfica y operaciones de cobertura de tipo de cambio.
El mensaje es claro: el lujo ya no es inmune a los vientos proteccionistas que soplan desde Washington. Si las tensiones persisten, 2026 podría convertirse en un año de corrección para un sector que había recuperado brillo tras la pandemia.
