Nieves Herrero: “Todos podemos elegir entre ser héroes o villanos. A mí me gustan más los primeros”
Reconoce que no es supersticiosa. El 13 le ha dado siempre buena suerte a Nieves Herrero. La prometida, su nueva novela, responde a ese número y, a las dos semanas de publicarse, la fortuna la convirtió en la más vendida en Amazon. Tiene una lucha constante con el tiempo, porque necesita más horas del día para disfrutar de una vida que se le antoja corta. Su cabeza es un carnaval de ideas, a las que le da forma sin descanso. “El día que deje de ilusionarme por contar y destapar historias, empezaré a morir”. Y, como no quiere que eso ocurra, ya está pensando en la siguiente…
The Luxonomist: ¿Cómo ve la periodista Nieves Herrero a la escritora?
Nieves Herrero: Siempre veo a una mujer intentando rescatar a otras mujeres del olvido. Somos dos mujeres distintas, la escritora y la periodista, que se complementan. De todas formas, las dos tienen algo en común: la búsqueda permanente, la curiosidad…
TL: ¿Qué hay de la principiante de Esa luna rota a la consagrada de La prometida?
Nieves Herrero: Sigue intacta. Mis ojos ante la vida siguen siendo los de una adolescente que va buscando su camino. El día que deje de ilusionarme por contar y destapar historias, ese día empezaré a morir.
TL: Cuando empezaste la aventura literaria ¿Imaginaste el recorrido que tus historias iban a tener?
Nieves Herrero: Mis sueños han sido siempre alcanzables. Cuando empecé en esta aventura solo soñaba con que me leyera alguien. No podía imaginar que luego, mi familia lectora comenzara a crecer hasta límites en los que yo jamás había pensado. Muy agradecida a los lectores de que escojan mis libros y me metan presión para que no tarde en hacer el siguiente…
“Me veo como una mujer intentando rescatar a otras mujeres del olvido”
TL: Imagínate que tienes que iniciar a un grupo de jóvenes en la lectura. ¿Cuál de tus libros les crearía adicción?
Nieves Herrero: Los jóvenes son un público excepcional. Les diría que se acercaran al mundo de Margot Sanz Peters, mi detective, tanto en La Prometida, como en la anterior: Luna roja. Se lo van a pasar bien intentando averiguar quién es el asesino de una trama que transcurre entre las 600 páginas y a la vez, van a conocer la década de los años 60 y van a saber que las mujeres no podían tomar decisiones sin que las avalara su marido, su hermano o su padre.
La historia reciente siempre está en mis libros. Me apasiona el siglo XX. También le aconsejaría que leyera la reedición de “Corazón indio”. He creado un héroe de un chico trasplantado. Eso también les puede gustar. En el fondo, todos los seres humanos podemos elegir entre ser héroes o villanos. A mí me gustan más los primeros.
TL: ¿Qué fascinación sientes por situar esas historias en etapas históricas?
Nieves Herrero: Lo dices muy bien, es fascinación. La historia tiene protagonistas que jamás saldrán en enciclopedias históricas o solo se quedarán con la parte exterior del personaje. Me gusta saber por qué actuaron cómo lo hicieron e igualmente, me atrae hablar de personas que, a lo mejor, los resúmenes históricos no les dedican ni una sola línea. Rescatar a olvidados y subirles a lomos de una novela eso me gusta muchísimo.
“Me he sentido escritora desde que era una niña”
TL: Con Luna roja me reconociste haberte sentido escritora de verdad por primera vez. ¿La prometida es la reafirmación de ese sentimiento?
NH: Bueno, me refería a que desde Luna Roja el esfuerzo para mí ha sido mayor porque he tenido que crear un personaje de ficción al que le introduzco en hechos que ocurrieron y me supone un doble esfuerzo.
Creo que me refería a eso porque escritora me he sentido desde que era una niña y escribía poesía y relatos cortos. Mi profesora de literatura fue quien me incentivó a hacer de mi vocación, mi profesión.
TL: La periodista y detective Margot Sanz Peters, que creaste en Luna Roja, era evidente que llegaba para quedarse. Lo comentamos cuando hablamos de esa novela. En La prometida sigue teniendo un protagonismo sobresaliente. ¿Sin pretenderlo has empezado escribir una saga con ella y Harry Parker?
NH: Sí, es cierto. Creo que merece una tercera entrega. Me lo insinuaron los admirados Carmen Mola, Antonio, Jorge y Agustín, en la presentación de La Prometida y me lo estoy pensando, aunque mi cabeza ahora está volando por otros mundos.
No sé lo que haré al final. Estoy con muchas dudas, pero que se haya situado La Prometida en el número uno de ventas en Amazon, en dos semanas, me está volviendo un poco del revés. Y sí, Margot y Harry siempre irán de la mano… ¡Vaya pareja!
“Ante la vida mis ojos son los de una adolescente que busca su camino”
TL: En La prometida, tu libro número 13, interconectas la ficción de una historia policíaca con la realidad de la relación sentimental de Fabiola y Balduíno de Bélgica. ¿Con cuál de los dos relatos te has sentido más libre al escribir?
NH: No soy supersticiosa y el número 13 siempre me ha dado mucha suerte pero, si contamos con el cuento Nico y los animales, sería el 14. En el fondo, me tranquiliza, te confieso. Pero si hablas de las dos historias en paralelo, la propuesta de boda que le hace la Iglesia Católica a Fabiola parece más ficción que la historia de la periodista que se convierte en detective y ayuda a la policía.
Todos conocemos que Margarita Landi, la periodista en la que me inspiré, acabó ayudando a la policía. Por eso, ficción y realidad se dan la mano constantemente. A veces, la ficción parece más realidad que la propia historia de Balduino y Fabiola. Al final, más libre me he sentido con la ficción. La Historia real tiene sus propios parámetros de los que no puedo salirme.
TL: Hay un personaje importante en esta historia, la vidente María Gracia Céspedes, a la que acude la policía y la alta sociedad de la época. ¿Recurrirías a una para saber qué te depara el futuro?
NH: Es un personaje clave, tienes razón. Tengo amigos videntes que sé que tienen una sensibilidad especial para adelantarse a los acontecimientos, pero yo no acudiría para saber el futuro. Quiero que lo que tenga que pasar me sorprenda. No quiero que nada me condicione.
“Soy de las que se acuestan tarde y madrugan, una raza a extinguir”
TL: ¿Las licencias que permite la ficción son más seductoras para escribir?
NH: A mí me seduce mucho la historia y tiene su camino ya trazado, es cierto. Pero me seduce por igual novelar un hecho histórico como uno completamente de ficción. Al final, tienes que estudiar igualmente de aquello de lo que vas a escribir. La realidad que uno describe, tiene que atenerse a la verdad que uno describe. Al final, estás “pillado” de una u otra manera con mis novelas, que se sitúan en momentos concretos de nuestra historia.
TL: El amor, en sus diferentes vertientes, tiene un protagonismo relevante. El tóxico, el puro y el que reconquista. ¿Siempre hay luz al final del túnel?
NH: Soy optimista hasta límites insospechados y sí, creo que siempre por muy oscura que sea la noche, vuelve a salir el sol. Hay túneles muy largos en el tiempo, pero siempre, siempre, vuelve la luz.
TL: ¿La escritora, sin darse cuenta, está invadiendo el tiempo y protagonismo de la periodista?
NH: Totalmente, la escritora quiere hacerse con todo mi tiempo, pero no la dejo. Para mí es muy importante contar la actualidad. Muchas de las historias del día a día, me sirven para alguna novela. Yo guardo en un cajón y poco a poco, van saliendo los personajes. Casi todos, basados en personas que existieron o inspirados en ellas.
TL: Siempre reclamas más tiempo vital para poder llegar a todo. No obstante, consigues conciliar de una manera asombrosa. ¿Será que tus días tienen más tiempo que los del resto de los mortales?
NH: Es posible que duerma menos que el resto de los mortales. Por eso, mis días tienen más de 24 horas. Soy de las que se acuestan tarde y madrugan, una raza a extinguir.
“No quisiera saber el futuro. Que lo que tenga que pasar, me sorprenda”
TL: Imagínate que ahora te piden que, el siguiente libro, sea un relato de tu vida. ¿Cómo lo titularías?
NH: Le pediría prestado a la familia de Pablo Neruda el título: “Confieso que he vivido” o a la de Martín Vigil: “La vida sale al encuentro”.
TL: Y si se llevara al cine… ¿a quién elegirías para dirigir la película?
NH: Sería maravilloso que lo dirigiera alguien tan sensible como Salvador Calvo, que hizo cuatro capítulos de mi novela “ Lo que escondían sus ojos”. Pero hay muchos directores por los que siento pasión y admiración en España y en el extranjero.
TL: ¿Cuáles son esas tres palabras que definen el momento actual por el que estás pasando?
NH: Pasión por vivir
TL: ¿Es pregunta que no te he hecho y te habría gustado responder?
NH: Todas me han encantado. Quizás una: ¿Te gustaría dar marcha atrás al reloj de la vida? Y respondería: tan solo para volver a ver a mis padres y a los seres queridos que ya se han ido. Si pudiera daría cuerda al reloj para poder seguir disfrutando de lo maravillosa que es la vida. ¿No te digo que mi optimismo roza lo patológico? (risas)
