Así es el imponente collar de aguamarinas de Fabergé que perteneció a la última emperatriz rusa
La pieza acaba de venderse en la ‘Semana del lujo’ de Sotheby´s por más de medio millón de dólares.
La Semana del lujo de Sotheby´s es todo un escaparate de joyas, accesorios y artículos de lujo que buscan nuevo dueño. Entre todas estas piezas de colección hay un collar muy especial. Está elaborado en diamantes y aguamarinas y se acaba de vender por más de medio millón de dólares, pero encierra una gran historia detrás.
Se trata de una pieza que lleva el sello de una de las grandes casas de joyería del mundo, Fabergé. Y como no podía ser de otra forma, lleva tras de sí una historia ligada a una de las dinastías reales más famosas de la historia: los Romanov.
La historia del collar de aguamarinas de Fabergé
Según explica la casa de subastas, el Gabinete Imperial lo obsequió a la emperatriz Alejandra Fiódorovna en mayo de 1911, la última emperatriz rusa, como regalo diplomático con motivo de la visita del príncipe heredero alemán Guillermo y la princesa Cecilia de Mecklemburgo-Schwerin a San Petersburgo con su séquito.
Formaba parte de un conjunto de joyas ofrecidas a Cecilia en esta ocasión. Posiblemente como un guiño a la tiara de aguamarinas que Fabergé creó en 1904 para su cuñada. Sin embargo, el collar no fue seleccionado y, por lo tanto, fue devuelto al Gabinete Imperial.
La pieza fue creada bajo la dirección de Albert Holmström, uno de los maestros joyeros más importantes de la casa Fabergé y responsable de algunas de sus obras más célebres. Entre ellas destacan el Huevo Imperial de Invierno de 1913 y el Huevo Mosaico de 1914, realizados en colaboración con su sobrina, Alma Pihl.
Un valiosísimo collar de aguamarinas y diamantes
Tal y como demuestra la documentación presentada por Sotheby´s, tras la disolución de los talleres de Fabergé durante la Revolución Rusa, se descubrieron dos de los libros de diseño originales recopilados por los talleres de Fabergé en San Petersburgo. Ambos álbumes pertenecen a Holmström y, al parecer, registran todas las joyas creadas entre el 6 de marzo de 1909 y el 20 de marzo de 1915, incluida esta formidable pieza.
El collar está formado por once aguamarinas siberianas redondas de tamaño decreciente. Están enmarcadas por diamantes de talla rosa, que se van alternando con laureles circulares. Y en el centro se colocan once diamantes de talla antigua, hasta alcanzar los 37 centímetros de longitud.
El uso de las aguamarinas no es casual. El joyero siempre apostó por el color para sus piezas y esta gema fue cada vez más popular a medida que la moda se inclinaba hacia una paleta de colores pastel más claros alrededor de 1900.
Por ello, también estaban presentes en la tiara de aguamarinas y diamantes realizada para la Gran Duquesa Alexandra de Mecklemburgo-Schwerin. Esta se vendió en Christie’s en mayo de 2019 por más de un millón de euros y su diseño es similar al de este collar.
