Así es la exposición de los históricos relojes joya de Van Cleef & Arpels
Piezas de la Colección Patrimonial se muestran en la boutique de la maison en Zúrich.
Van Cleef & Arpels no son solo joyas, sino que la relojería ha sido una parte fundamental de la historia de la maison desde su fundación en 1906. Por ello, la casa ha reunido algunas de las piezas más emblemáticas de su Colección Patrimonial en su boutique de Zúrich, ofreciendo a los visitantes un fascinante recorrido por su historia y su legado.
La muestra, abierta hasta el próximo 30 de mayo, incluye relojes de solapa, de pulsera, deslizantes, de mesa y de bolsillo, comenzando por una pieza creada en la década de los años 30 que combina madera, cuero y metal.
Consultar el reloj con discreción es una máxima de la casa
En concreto, este reloj de pulsera se compone de una caja de madera, una esfera metálica y una correa doble de cuero ajustable mediante los componentes de madera. El lema “Reloj de madera, movimiento perfecto” subrayaba las ventajas de este material más ligero y práctico que los metales y piedras tradicionales.
Por su parte, el reloj de pulsera Cadenas ocupa un lugar privilegiado entre las creaciones. Al primer modelo de oro amarillo de 1935 le siguieron numerosas variaciones de color. Estas incorporaron zafiros, rubíes, diamantes y esmeraldas, así como una correa de piel. Siempre cumpliendo con una norma de etiqueta de la época: consultar el reloj con discreción.
También, la Colección Ludo se introdujo en 1934. Lo hizo reflejando el gusto de Van Cleef & Arpels por los diseños trampantojo que evocan el mundo de la alta costura.
Los relojes destacan por sus ingeniosas esferas ocultas. Al presionar simultáneamente los dos motivos engastados con gemas, en este caso con zafiros, se abre la tapa para revelar la esfera.
La muestra no sólo incluye relojes de pulsera
Pero si por algo destaca esta casa es por transformar en joya a flores y plantas. Así lo ilustra el reloj de pulsera Oak Leaf, creado en 1951. Su esfera de oro se encuentra dentro de una pulsera totalmente articulada, salpicada de diamantes, rubíes y zafiros engastados, que reproduce fielmente las hojas de un roble.
No obstante, la muestra no sólo incluye relojes de pulsera. También destacan los relojes deslizantes, presentados por primera vez en la década de 1930. Fáciles de guardar en un bolsillo o bolso, permiten a sus dueños consultar la hora discretamente.
Entre ellos destaca el diseño Daisy, creado a mediados de la década de 1940. Se caracteriza por el uso de oro amarillo grabado con motivos florales. Las margaritas presentan diamantes engastados en platino, mientras que las corolas se dejan sin adornos sobre un fondo guilloché y se repiten en diferentes formas y tamaños.
