Vicente Vallés: “Escribir mejor que García Márquez en Cien años de Soledad es casi imposible”
Prefiere que le hagan pocas preguntas, así que tengo que agradecerle a Vicente Vallés, como siempre, que haya respondido a todas las que le he compartido. Tiene todo lo que se le pide a un buen periodista. Es riguroso, conciso, directo. Cuenta las noticias como le gustaría que se las explicaran a él. Es amable, correcto en el trato y dueño de un punto de timidez con el que me identifiqué y empaticé desde el primer intercambio de palabras que tuvimos hace tiempo.
Tras Trump y la caída del imperio Clinton, El rastro de los rusos muertos y Operación Kazán, ya está en las librerías La caza del ejecutor. Todas son el fiel reflejo de un escritor cuyas novelas tienen vida propia, porque “cuando empiezas a escribir tienes una idea bastante cerrada sobre lo que quieres contar. Pero, una vez metido en la tarea, la propia novela parece sugerirte ideas nuevas, que mejoran la anterior”…
The Luxonomist: ¿Aquel chico que empezó como redactor de deportes se imaginaba este camino?
Vicente Vallés: Más que imaginar, deseaba ser periodista. Y, cumplido ese primer deseo, el segundo era dar pasos adelante en la profesión. Pero no me puse ningún objetivo concreto más allá de disfrutar de este oficio y nunca me planteé escribir novelas. Ha sido una circunstancia sobrevenida.
“Una vez adquirido el hábito de leer, cada uno encuentra su propio camino como lector”
TL: Una serie de jóvenes se quieren iniciar en la lectura. ¿Cuál sería la cronología de tus libros que deberían seguir?
VV: Deben empezar con novelas entretenidas. Por ejemplo, novelas de aventuras. Una vez adquirido el hábito de leer, encontrarán su propio camino como lectores.
TL: Leer tu segunda novela, La caza del ejecutor, es como ver uno de tus informativos. ¿Siempre y en todo Vicente Vallés en estado puro?
VV: Nadie puede ser otra cosa distinta de lo que es. Resulta lógico identificar al autor en la lectura de sus libros. Y supongo que resulta imposible que un periodista no deje un toque periodístico, aunque escriba una obra de ficción.
TL: ¿Qué has encontrado en las novelas de espías para que sean tu timón literario?
VV: Empecé a leer novelas de espías en mi adolescencia. Eran muy entretenidas y aprendía muchas cosas que no sabía. Y sigue siendo así.
TL: ¿Aunque sea ficción, hay ADN Vallés en tus libros?
VV: Es inevitable. Y es deseable. Cada autor se expone a sí mismo en cada palabra que pone por escrito.
TL: ¿Una novela navega por varias vidas desde que comienza hasta la última letra?
VV: Sin duda. En mi caso, las novelas tienen vida propia. Como es natural, cuando empiezas a escribir tienes una idea bastante cerrada sobre lo que quieres contar. Pero, una vez metido en la tarea, la propia novela parece sugerirte ideas nuevas que mejoran la anterior.
“Si yo hubiera escrito Cien años de soledad no escribiría nada más en mi vida”
TL: ¿El Vicente Vallés escritor exige lo mismo que el lector?
VV: Supongo que exijo más, o eso intento. Tu autoexigencia debe ser mayor que aquella que te plantea el lector. Es un mecanismo necesario para ofrecer el mejor producto posible.
TL: Siempre has comentado que tus novelas beben de otros escritores a los que admiras. Si lo hicieran otros contigo, ¿sería sinónimo de “dejar huella”?
VV: No sé si la expresión sería “dejar huella”, pero sí sería muy satisfactorio, porque significaría que a otro autor le ha gustado lo que escribiste.
TL: ¿Qué debe tener un libro para enganchar?
VV: Hay muchos elementos. Uno de ellos es el ritmo narrativo. Es obligado que los personajes sean interesantes y atractivos. Los diálogos inteligentes y ocurrentes ayudan mucho. Es muy positivo que haya sorpresas en la trama. La acción…
TL: ¿Ese libro que ha escrito otro y que te habría gustado haber ideado tú?
VV: Si yo hubiera escrito “Cien años de soledad” no escribiría nada más en mi vida y retiraría de las librerías todo lo que hubiera escrito antes. Quizá se pueda escribir igual de bien que García Márquez en esa novela, pero hacerlo mejor es casi imposible.
TL: ¿Los premios son el resultado de un trabajo bien hecho o simplemente alimentan el ego?
VV: Son un reconocimiento, y eso se agradece. Pero engordar el ego es un error estúpido.
“No me gusta desconectar del todo. Prefiero estar conectado, pero sin estrés”
TL: ¿El escritor acabará succionando al comunicador?
VV: Supongo que no. Pero tampoco me preocuparía si pasara.
TL: Tus opiniones pesan, millones de personas siguen tus informativos. ¿Orgullo, responsabilidad o presión?
VV: Orgullo, no. Presión, tampoco. Responsabilidad, toda.
TL: En los tiempos en los que estamos, ¿cuál es la auténtica labor de un periodista?
VV: Contar las noticias, como siempre.
TL: ¿Qué hay que hacer para que la sociedad deje de estar anestesiada ante todo lo que está pasando?
VV: No creo que la sociedad esté anestesiada. Hay personas que no sienten especial preocupación por las cosas que pasan. Pero ha ocurrido siempre.
TL: Cuando lees los periódicos por placer, no por obligación, ¿las noticias tienen otra percepción?
VV: La percepción es la misma, pero sí es cierto que en esas circunstancias leo los periódicos con más calma y sabiendo que ese día no me toca a mí contar las noticias después.
“Engordar el ego con los premios es un error estúpido”
TL: ¿Una receta para desconectar?
VV: No me gusta desconectar del todo. Prefiero estar conectado, pero si prisa ni estrés.
TL: Si un día decides perderte, ¿dónde te encontraría?
VV: Si te lo digo, ya no me pierdo.
TL: ¿Lo de viajar al espacio sigue siendo una obsesión o solamente está en la carpeta de “sueños pendientes”?
VV: Siempre estará en la carpeta de sueños pendientes y me temo que nunca saldrá de ahí.
TL: ¿Qué te ha impedido lograr la timidez?
VV: Soy demasiado tímido para contártelo.
TL: ¿Cómo es Vicente Vallés visto por él mismo?
VV: A veces, un poco pesado. A veces, un poco gruñón. A veces tengo el defecto de enfadarme. Pero siempre se me pasa pronto, porque no soy rencoroso.
TL: ¿Cómo verbalizas tú lo que es el éxito?
VV: Estar contento con lo que haces.
TL: Esa pregunta que no te he hecho y te habría gustado responder…
VV: Prefiero que me hagan pocas preguntas.
