Restaurantes del centro de Madrid donde comer bien y en un ambiente relajado
Si estás por Madrid centro y no sabes dónde comer te presentamos cuatro restaurantes en los que disfrutar de una cocina rica y de calidad.
La oferta gastronómica de Madrid es tan amplia que muchas veces no sabemos adónde ir. Sobre todo, si pensamos en pleno centro. Allí el ratio de bares y restaurantes por calle se multiplica. Sin embargo, muchos son locales pensados para atraer turistas y en los que la oferta gastronómica es más bien reducida y de baja calidad. Pero esto no quiere decir que en el centro de Madrid no haya restaurantes en los que se come bien y en un ambiente relajado y elegante. Hoy te presentamos cuatro excelentes opciones.
El restaurante del Brach Hotel en Gran Vía
Dentro del Brach Hotel, ubicado en plena Gran Vía madrileña, encontramos Brach Le Restaurant, un acogedor espacio para disfrutar de una comida o cena y ser testigo de cada uno de los pasos de su chef Adam Bentalha. Y es que las cocinas están abiertas a la sala.
Para este invierno, el restaurante ha elaborado una nueva carta en la que los protagonistas son los productos de temporada. Una propuesta que podríamos definir como diferente, creativa y, sobre todo, muy rica.
Entre las novedades encontramos platos como el aguachile de pulpo asado, los tacos crujientes de lubina o el baba ganoush, el cual te preparan al momento en sala, con su berenjena ahumada al Josper. Sin duda, una excelente opción para abrir el apetito. Aunque también puedes apostar por clásicos como las croquetas de cecina, ganadoras del Hotel Tapa Tour 2025.
La carne es otra de las grandes protagonistas de su nueva carta. Destacamos la carrillera de Black Angus, super tierna y que se deshace en la boca. Pero también merece una especial mención el chuletón de vaca madurada con salsa bearnesa o, para los amantes del tartar, un tartar de ternera, tuétano y raifort.
Aunque la mejor parte del Brach Le Restaurant es, sin duda, el postre. Aquí las protagonistas son las manos del chef pastelero Fabien Emery y su completa carta de dulces inspirados en la tradición francesa. Pequeñas exquisiteces que más que tartas parecen obras de arte con un excelente equilibrio de dulce.
El flan parisino con vainilla de Madagascar es una locura. Aunque si eres de los apasionados del chocolate, el clásico el Eclair de chocolate será tu mejor elección.
Caluana a dos pasos de la Puerta del Sol
En la Calle de la Bolsa, a unos metros de la Puerta del Sol y la Plaza Mayor, se encuentra Caluana. Este restaurante italo-castizo, además de por su comida, es famoso por su ubicación, pues ocupa un edificio con más de cinco siglos de historia. Se trata de la capilla barroca de la antigua Iglesia de Santa Cruz, un espacio bellísimo que actualmente ocupa su salón El Olivar.
Entre sus altísimos techos con bóvedas de cañón y decoraciones de escayola y pan de oro, arcos y columnas, puedes degustar una cocina tradicional italiana con guiños a los platos más castizos de nuestro país.
Así encontramos, por ejemplo, una croqueta de tortilla de patata con papada ibérica, vieiras a la brasa con salsa carbonara o el vitelo tonnato de picaña curada.
Como buen italiano, la pasta tiene un papel protagonista en la carta. Destacamos los raviolis rellenos de cordero de lechal con salsa de su asado y romero, una plato jugoso, rico y con mucho sabor; y la lasagna de rabo de toro con velouté de demiglace, simplemente espectacular. Aunque el arroz meloso trufado con pato desmigado y albahaca frita, también es una excelente opción.
En cuanto a carnes y pescados recomendamos probar el solomillo de vaca a la brasa con salsa perigord y carpaccio de champiñones, y el pulpo a la brasa con puré de boniatos, alioli casero y polvo de tomate.
Y para rematar la comida, ahora que llega la Semana Santa lo ideal es probar su torrija. Un pan brioche empapado en salsa inglesa tradicional, caramelizada y bañada en una deliciosa salsa de pistacho y nata.
Aunque también puedes dejar el dulce a un lado y optar por un cóctel en Maldita Gioconda, la coctelería que ocupa el sótano del restaurante. Esta ofrece una amplia carta de cócteles basados en las emociones y la música. Sin duda, un perfecto final para cualquier velada.
Tatel en el Paseo de la Castellana
Si quieres alejarte un poco de la Puerta del Sol, pero seguir cerca del centro, Tatel es un lugar perfecto para comer. Se encuentra en el Paseo de la Castellana, en pleno barrio de Salamanca, y es un restaurante en el que se come muy bien y muy rico.
La base de su carta, elaborada por el chef Juan Antonia Medina, es la cocina mediterránea con platos en los que el producto es el protagonista.
Para abrir boca puedes empezar por su Atún rojo cortado fino con AOVE Tatel y su aliño secreto. Lo califican como el jamón del mar y es uno de los platos más aplaudidos de su carta, no cabe duda. Aunque tampoco tiene mucho que envidiar a las croquetas de jamón de bellota Cinco Jotas 100% ibérico. Y es que una buena croqueta siempre es bien recibida.
En cuanto a los principales, la Milanesa de TATEL, con huevo poché y trufa es uno de sus platos más famosos. Aunque si te gusta la carne, su jarrete de ternera Wellington con puré de patata merece mucho la pena.
Y si eres más de pescado, lo mejor es que preguntes por la opción del día, pues esta varía según el producto fresco que ha llegado a la lonja. Pero su Lubina con salsa de mostaza en grano, fideos de calabacín, pepino y encurtido es deliciosa.
Y en cuanto al postre, no hay discusión, tienes que pedir la tarta de queso sí o sí. Esta fue elegida en 2022 mejor tarta de queso de Madrid y lo cierto es que está muy rica. Tiene un equilibrio perfecto ente el dulce y el queso y es una excelente opción para rematar la comida.
Aunque si quieres probar un poco de todo y tener una visión más amplia de la carta, el restaurante cuenta con un menú degustación de 95 euros.
Delphina en el corazón del barrio Salamanca
También en el barrio Salamanca, concretamente en la esquina de Serrano con Padilla, está Delphina, un coqueto y elegante restaurante/café ideal para disfrutar de una comida, brunch o merienda.
Su carta es de lo más variada, cuenta con opciones para todos los gustos y fusiona cocinas tan diferentes como la española, francesa o italiana.
Así, para empezar puedes pedir desde un sándwich de cecina de león con queso ahumado comté, a un steack tartar de vaca madurada o un foie mi-cuit artesano con confitura de higos. Aunque si eres de los clásicos tienes que pedir las anchoas del Cantábrico y boquerones con patatas fritas y aceitunas. O las gildas con atún de almadraba, muy de moda.
En cuanto a los principales, puedes optar por pasta, como espaguetis con salsa de boletus y trufa, todo un acierto, o una lasagna parmigiana de berenjena al horno. Por pescados, con un sabrosísimo arroz con bogavante o lomos de corvina a la bilbaína con pimientos asados. O por carne, donde recomendados escoger el solomillo café de París, un clásico con el que siempre se acierta, que viene acompañado de puré de patata.
Aunque lo mejor será que no comas demasiado y dejes hueco para el postre. Sobre todo, si hablamos de la tarta tatín de manzana con helado de vainilla. También tienes clásicos como la tarta de queso, muy rica. O para los amantes del chocolate, el brownie.
