Del residuo al recurso: el gas verde como motor de la economía circular
El biometano impulsa la economía circular, ya que los residuos ganaderos y agrícolas son una de las principales materias primas para la producción de esta energía sostenible.
La transformación de los residuos en recursos energéticos se ha convertido en una de las palancas clave de la transición energética y de la economía circular. En este contexto, el biometano, conocido también como gas verde, emerge como una solución sostenible desde el punto de vista ambiental, económico y social. Una solución capaz de convertir residuos orgánicos en una fuente de energía limpia, continua y segura.
Su desarrollo contribuye de forma directa a la descarbonización, a una gestión más eficiente de los residuos y a la revitalización de las zonas rurales, afrontando al mismo tiempo el reto demográfico. Los gases renovables se obtienen a partir del tratamiento de residuos agrícolas, ganaderos, urbanos, industriales y de la depuración de aguas residuales.
El biometano o gas verde nace a partir de residuos orgánicos
Al proceder de fuentes renovables, no generan emisiones netas de carbono y resultan esenciales para reducir la huella climática del sistema energético. Entre ellos destacan el biometano, producido a partir de residuos orgánicos, y el hidrógeno verde, generado con electricidad renovable y agua. Este último requiere por regla general nuevas infraestructuras, adaptación de equipos y costes más altos.
El biometano sin embargo ofrece una ventaja diferencial. Porque tiene características muy similares al gas natural, lo que permite utilizar la infraestructura gasista existente sin necesidad de grandes inversiones adicionales. Se trata de una tecnología madura, con más de 50 años de recorrido, fácilmente almacenable y capaz de aportar estabilidad al sistema energético.
Además de ser una fuente autóctona que refuerza la independencia energética, el biometano reduce la factura exterior y contribuye a una transición justa. Su producción aprovecha residuos ganaderos y agrícolas, resolviendo problemas de gestión ambiental, y genera fertilizantes orgánicos como subproducto, cerrando el ciclo de la economía circular.
Transformar un problema en una oportunidad
El impacto social y económico del biometano es especialmente relevante en el medio rural. Su despliegue atrae inversión en sectores primarios y tiene un elevado potencial de creación de empleo, tanto en la construcción como en la operación y mantenimiento de las plantas. A ello se suma su capacidad para fijar población y generar actividad en territorios afectados por la despoblación.
Convertir los residuos locales en energía supone transformar un problema en una oportunidad de desarrollo. En España, empresas como Naturgy están liderando el impulso del biometano mediante la producción, distribución e inyección de este gas renovable en la red.
Con varias plantas ya en funcionamiento y numerosos proyectos en desarrollo, el biometano comienza a integrarse en todos los sectores de la economía. En hogares, industria, comercio, transporte y gestión de residuos.
El biometano es una respuesta eficaz al cambio climático
En el ámbito doméstico, destaca su facilidad de uso. Las calderas actuales funcionan al 100 % con biometano sin necesidad de adaptación, ofreciendo una forma eficiente y asequible de descarbonizar los hogares. El potencial del biometano en España es muy elevado.
Con solo una parte de la capacidad disponible podría descarbonizarse el parque de viviendas, reducir emisiones de metano y ahorrar miles de millones de euros en importaciones energéticas. Aunque persisten retos regulatorios y de apoyo, los objetivos marcados en planes nacionales y europeos refuerzan su papel estratégico.
En definitiva, el biometano ejemplifica cómo convertir residuos en recursos puede ser una respuesta eficaz al cambio climático, al desafío energético y a los desequilibrios territoriales, integrando sostenibilidad ambiental, viabilidad económica y beneficio social.
