Foto Unsplash @rpearce
Si por algo Nueva Zelanda es famosa entre los amantes de la fantasía es por haber sido el lugar de rodaje de El Señor de los Anillos. El país atrae cada año a un gran numero de turistas que quieren conocer de cerca Hobbiton, el Monte del Destino o los campos de Rohan. Sin embargo, el país tiene muchos otros sitios igual de fantásticos que uno no debe perderse en un viaje a este destino de película.
Las luciérnagas tienen algo que cautiva la imaginación. A pesar de que los gusanos no suelen considerarse las criaturas más atractivas del mundo, las luciérnagas son toda una excepción a la regla.
Al sumergirse en las cuevas abiertas de Waitomo, uno se encuentra con un techo brillante de luminiscencia azul-verdosa gracias a estos animales. En combinación con sus antiguas estalagmitas, es casi como entrar en otro mundo.
No es ningún secreto que las trilogías de El Señor de los Anillos y El Hobbit se rodaron en Nueva Zelanda. Sin embargo, algunos desconocen que hay otra saga fantástica muy popular, Las Crónicas de Narnia, que también aprovechó los impresionantes paisajes de este país.
Muchos reconocían en las películas lugares como Flock Hill, aunque el más familiar de todos quizás sea Cathedral Cove, la entrada al reino de Narnia, y no es difícil ver por qué. No hay que hacer demasiados montajes ni retoques digitales para convertir este sitio en el corazón de un reino de fantasía.
Todos hemos oído hablar del Monte del Destino, o mejor dicho, el monte Ngauruhoe y el monte Ruapehu neocelandeses. Estas dos montañas sirvieron como principales sitios de rodaje para el origen volcánico del Anillo Único.
Sin embargo, hay otra montaña igual de espectacular que también es muy popular entre los turistas: el monte Taranaki. Los cinéfilos lo reconocerían inmediatamente por El Último Samurái, pero incluso los que nunca han visto la película quedarían sorprendidos por su enorme belleza.
Tras leer este artículo muchos querrán coger el primer avión a Nueva Zelanda, pero hay algunos elementos que hay que tener en cuenta antes de iniciar el viaje. En primer lugar, por supuesto, la actual prohibición de viajar allí debido el coronavirus.
No se permite la entrada de visitantes extranjeros en el país, excepto los que tienen razones muy urgentes para hacerlo. Así pues, un viaje turístico, no entra en estos criterios.
Sin embargo, cuando se levante la prohibición de entrada y los turistas sean bienvenidos de nuevo al país, estos deberán solicitar obligatoriamente el visado a Nueva Zelanda a menos que se tenga la ciudadanía australiana. El visado más común para los turistas es el conocido como NZeTA, un visado electrónico que puede solicitarse por Internet.
Simplemente hay que rellenar un formulario digital, realizar el pago correspondiente y esperar a su aprobación, lo que sucede en una media de cinco días. A partir de ese momento se puede entrar en el país durante dos años y permanecer en el país hasta 3 meses por visita.
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