Foto: @Dior X.
Ayer todos los ojos estaban puestos en Jonathan Anderson. Era su gran debut en la Semana de la Alta Costura y, aunque ya habíamos visto algunas de sus creaciones para Dior, este desfile era su examen final con la firma. Un examen que el diseñador superó, y con nota. Y es que presentó una bellísima colección inspirada en la naturaleza, que ya forma parte de la historia de Dior.
En un espacio concebido como un jardín inverso, en el que las flores y plantas colgaban del techo y las modelos desfilaban por el “cielo”, presentó ayer Jonathan Anderson su primera colección de Alta Costura en París.
La naturaleza, y en especial las flores, fueron las grandes protagonistas. Una naturaleza entendida por el diseñador como un sistema en constante evolución, que cambia y se trasforma con el paso del tiempo. Igual que la moda.
Así, e inspirándose en el ramo de ciclamen que le regaló John Galliano a Anderson antes de su debut en la Maison, el diseñador ha concebido la colección como un diálogo entre lo pasado y lo nuevo. Un relevo creativo. Aunque este también encuentra su identidad en las cerámicas antropomórficas de la artista Magdalene Odundo, las cuales se pueden apreciar en las formas arquitectónicas y los volúmenes casi imposibles que protagonizan varios de sus vestidos y faldas.
Hablamos de unas piezas con silueta acampanada o globo, elaborados a partir de unos cuidados drapeados que van desde el pecho hasta la falda, la cual termina con un romántico lazo. Unas prendas escultóricas que, por supuesto, se decoran con flores.
Y es que todos loslooks que vimos ayer sobre la pasarela tenían flores. Ya fuera a modo de broche, en los zapatos decoradas con pétalos rosas; o en los pendientes, protagonizados por dos enormes ciclámenes. Todo llevaba flores. Por no hablar de los trozos de césped que lucían varias de las modelos a modo de bolso.
Más allá de esas curiosidades, la colección destacó también por la combinación de texturas con tejidos de punto, satén, plumas, pelo, flecos, o terciopelo. E incluso una especie de acabado escamado que pudimos ver en chaquetas, blusas y faldas.
En cuanto a los colores, el blanco fue uno de los grandes protagonistas, aunque también destacó la presencia del negro en numerosas prendas. El resto, chispas de color en tonos rosas, lilas y mucho azul bebé, un color que parece destacar en esta colección.
Y como remate final del desfile, Jonathan Anderson presentó su primera novia en Dior. La modelo Mona Tougaard fue la encargada de cerrar el desfile con un espectacular vestido blanco de escote asimétrico y falda con juego de volúmenes y drapeados, salpicado por cientos de pétalos de flores blancos. Una novia de cuento que mostrabala perfecta sintonía de Anderson con el savoir-faire de Dior.
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