Foto La Corsetera
Los comienzos, en cualquier ámbito, resultan esenciales para marcar buenos hábitos y obtener gratas experiencias en las que sentirnos cómodas y seguras. En el caso de la ropa interior, elegir un primer sujetador adecuado y acorde a nuestras necesidades es fundamental.
No sólo por aportarles a nuestras hijas apoyo y comprensión en un período tan complicado como es el paso a la adolescencia y el desarrollo de su cuerpo, sino también por enseñarles la importancia de una talla y una sujeción correcta para evitar futuros problemas de salud.
Aunque no existe una edad concreta lo normal es comprar el primer sostén cuando su cuerpo empiece a desarrollarse. “Suele ocurrir entre los once y los catorce años, cuando les viene el período por primera vez”, explican desde La Corsetera.
En este momento vital sus pechos no son pronunciados ni lo suficientemente grandes como para requerir una gran sujeción. Los aros provocarían, además, incomodidad y rozaduras innecesarias.
La actividad de las niñas suele ser muy alta, con lo que será recomendable adaptarse a la sudoración. Cuanto más transpirable sea el tejido de este primer sujetador, mejor.
Partiendo de que es una edad complicada en la que las hormonas y los cambios mandan, lo último que necesitan las jóvenes son unas expectativas irreales de un pecho que aún no tienen. Como mucho, un relleno de foam.
Será mucho más cómodo para ellas empezar a vestir sujetadores que no se noten bajo la ropa. Esto les podría producir vergüenza o timidez, con lo que lo mejor es aceptar esta transición poco a poco, con suavidad.
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