Helena Almeida. Dias quasi tranquilos, 1981 © Helena Almeida
Con motivo de su 20 aniversario, la Fundación Foto Colectania, gracias a la colaboración principal de la Fundación Banco Sabadell, acoge hasta el 18 de septiembre ‘Helena Almeida | Chema Madoz. Diseños habitados’, una exposición que rinde homenaje a dos de los primeros autores que formaron parte de su colección.
Hablamos de una muestra que se sitúa en el punto de confluencia entre las obras de Almeida y de Madoz. Dos artistas que, teniendo universos creativos diferentes, coinciden en elegir la fotografía como el medio para trasladarnos unas creaciones llenas de imaginación y sutileza.
Helena Almeida ya experimentaba con los límites de la pintura desde sus primeras obras de los años 60, con propuestas como las de escapar del cuadro. Continuó utilizando este medio en diversos trabajos hasta mediados de los años 70. Experimentó siempre con su propia imagen, buscando nuevos caminos para explorar la relación entre el cuerpo humano y el espacio que lo rodea.
“Yo trato mi cuerpo como si fuera una instalación visual y la fijo a través de la fotografía, para después integrarse. Prefiero hablar más de escultura efímera que de performance, ya que trato de fijar un momento para llamar la atención de lo que es más sutil, que la imagen quede plasmada, parada. Por eso escojo la fotografía y también el blanco y negro”, decía la artista.
Por su parte, Chema Madoz a menudo oscila entre conceptos contrapuestos (lo virtual y lo real, la apariencia y la realidad), manifestando a veces una tensión que plasma a través de fotografías de encuadres precisos y simétricos. “Siempre he tenido la sensación de poder manejar el sentido de las imágenes. Es algo con lo que sé jugar bien”, explica.
Tanto Almeida como Madoz tuvieron una formación artística que acabaron por orientar hacia universos donde la imagen es la protagonista, ámbito que dominan con especial destreza y al que se aproximan desde ópticas diferentes. Mientras que Almeida comenzó exponiendo pinturas y dibujos, hasta decantarse por el uso de la fotografía en sus series en 1974, Madoz se volcó en este medio desde sus inicios.
Diseños habitados reúne fotografías originales de ambos artistas, así como bocetos preliminares a la preparación de sus obras y algunos objetos construidos artesanalmente por Madoz. En la exposición se muestran los primeros trabajos de Madoz de los años 80 -donde todavía estaba presente la figura humana- con las copias originales que positivaba el propio autor y en el pequeño formato con el que las exponía entonces. También incluye una amplia selección de su trabajo posterior a los 90, donde Madoz comienza a prescindir de la idea del azar y la sustituye por la recreación de imágenes mentales, convirtiendo a los objetos construidos en los protagonistas de su obra.
La selección de piezas que se enseña de Almeida comienza con Desenho habitado, una de sus primeras series donde la fotografía toma protagonismo, seguida de piezas de los años 80 y 90 como Dias quasi tranquilos, A casa y O perdâo, para finalizar con los dípticos de Seduzir. La mayor parte de bocetos de la autora, que se exponen por primera vez en Foto Colectania en su conjunto, corresponden a la serie O perdâo y pertenecen a la donación que la autora realizó a la Fundación.
* Todas las fotografías expuestas de ambos autores pertenecen a la colección Foto Colectania.
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