Foto Unsplash @joakimnadell
Tradicionalmente asociado al aislamiento térmico, el Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE) ha experimentado una evolución que trasciende sus propiedades técnicas. Además de mejorar la eficiencia energética, este sistema está redefiniendo la apariencia de los entornos urbanos. Lo hace al convertirse en una herramienta al servicio del diseño arquitectónico.
ANFAPA, entidad de referencia en el sector, destaca el potencial de esta solución como parte activa del cambio estético en la edificación contemporánea.
Su implantación estuvo vinculada inicialmente a la necesidad de reducir el consumo energético de los edificios. Pero cada vez son más los profesionales que valoran su versatilidad formal. La posibilidad de combinar materiales, texturas y colores convierte al SATE en una opción que dialoga con estilos arquitectónicos diversos, tanto en obra nueva como en proyectos de rehabilitación.
El sistema ofrece acabados continuos capaces de adaptarse a múltiples enfoques compositivos. Las granulometrías pueden variar desde superficies finas y uniformes hasta terminaciones más rugosas, que aportan carácter y profundidad visual.
La aplicación de una amplia gama cromática permite reforzar el lenguaje del edificio, generar contraste o, por el contrario, integrarse con sobriedad en el entorno urbano. Esta amplitud formal se traduce en una herramienta expresiva de gran valor para arquitectos y técnicos.
A estas posibilidades se suman los acabados discontinuos, que amplían aún más las alternativas de diseño. Los aplacados cerámicos, las plaquetas cara vista o las soluciones en piedra natural y artificial permiten incorporar materiales tradicionales en fachadas de nueva generación.
También destacan los revestimientos con acabados brillantes o vidriados, que añaden modernidad y reflejos cambiantes según la incidencia de la luz. El SATE, lejos de limitar las decisiones estéticas, actúa como soporte técnico para una fachada visualmente rica y coherente con el lenguaje arquitectónico deseado.
En edificios protegidos o situados en centros históricos, donde la conservación de elementos originales es prioritaria, el SATE ofrece acabados ornamentales que permiten reproducir con fidelidad cornisas, molduras, recercados y otros detalles arquitectónicos.
Esta capacidad de recuperación decorativa no solo respeta la imagen original del inmueble. También incorpora al mismo tiempo una mejora sustancial en términos de aislamiento térmico y eficiencia energética.
Este tipo de intervención se convierte en una solución especialmente útil cuando se busca equilibrio entre conservación estética y adecuación técnica. La flexibilidad del sistema facilita una integración respetuosa sin alterar el valor histórico de la fachada. Lo que favorece su aceptación tanto desde un punto de vista técnico como normativo.
Gracias a la labor de entidades como ANFAPA, que promueven la aplicación responsable del sistema y el desarrollo de soluciones innovadoras en el ámbito constructivo, el SATE se consolida como una opción capaz de mejorar el rendimiento térmico y, al mismo tiempo, enriquecer la expresión formal de la edificación.
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