La firma de lujo Fendi acaba de desembarcar en una de las zonas más transitadas de Milán sin la intención de vender sus icónicos bolsos bagette. En su nuevo espacio, ubicado en la planta baja de la Estación Central, solo se pueden comprar helados. Eso sí, artesanos y elaborados con materias primas de calidad.
En cualquier caso, se trata de un producto asequible e inspirador, de rápido consumo y con imagen muy llamativa. Las menciones en Instagram están aseguradas. Una excelente idea de una marca casi centenaria (data de 1925) que no baja la guardia y quiere conectar con el público más joven.
A través de este producto gourmet -personalizado y de edición limitada- la casa de moda se vuelve a ligar con la heladera romana Steccolecco. Antes, estos helados únicos se han podido disfrutar en otras ciudades, como por ejemplo en Londres (en el corner que Fendi tiene en Selfriges) o en Asia.
En España Steccolecco no posee ningún punto de venta. Su éxito radica en la utilización de ingredientes naturales y a ser posible de temporada.
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