Foto: Hennessy
Hay bebidas que se compran y bebidas que se heredan. El Hennessy Paradis Imperial pertenece a la segunda categoría. Aunque si tienes los medios y la paciencia de encontrarlo, seguramente también puedas comprarlo. La botella cuesta unos 3.500 euros en los mercados donde aparece… y eso es solo cuando aparece. Porque tener en stock este producto conlleva riesgos que no todos están dispuestos a correr. Pero empecemos por el principio.
Su historia comienza en 1818, cuando el zar Alejandro I de Rusia encargó a la maison Hennessy un cognac a su altura. Dos siglos después, Yann Fillioux, séptima generación de una familia de Maîtres de Chai (los maestros bodegueros), decidió recrear aquella mezcla imperial con una exigencia obsesiva.
De todas las barricas que envejece la casa, solo diez de cada diez mil tienen el carácter suficiente para entrar en el coupage. El resto, sencillamente, no están a la altura.
Hennessy tiene en sus bodegas de Charente la mayor reserva de aguardientes del mundo. Dentro de esa reserva hay un lugar llamado “paradis”, donde las barricas más antiguas y valiosas esperan en silencio. Algunas datan de 1880.
El Hennessy Paradis Imperial es un ensamblaje de más de cien de esas eaux-de-vie. Con edades que oscilan entre los 30 y los 130 años, proceden de los mejores crus de la región: Grande Champagne y Borderies, principalmente.
Lo que hace único a este cognac es que envejece en barricas viejas con pocos taninos. Esto preserva una delicadeza que los robles nuevos destruirían. El resultado es un color dorado sorprendentemente claro, casi traicionero: parece joven y es antiquísimo.
El contenedor merece tanta atención como el contenido. La botella la diseñó Stéphanie Balini, su tapón es de cristal de Baccarat y el cuello está recubierto con una fina capa de oro de 18 quilates. No es un envase: es una pieza de colección que sobrevivirá mucho tiempo al cognac que guarda.
Probarlo es un enorme privilegio. A la vista, como ya hemos dicho, tiene un color dorado e hipnóticamente claro para su edad. En nariz, el Hennessy Paradis imperial despliega flores de primavera como el jazmín y el azahar, con un fondo muy sutil de ahumado y especias que aparece despacio, sin prisa.
En boca la elegancia es su principal argumento con una textura sedosa, redonda, con frutas confitadas, miel y un final que recuerda a la canela y a las rosas secas. Larguísimo y absolutamente elegante y silencioso.
Se debe tomar solo, en copa tipo tulipán y a temperatura ambiente. Sin negociación.
Son pocas las veces que vemos a Amal Clooney desfilar por una alfombra roja, pero… Leer más
Harry Styles y Zoë Kravitz se han comprometido. Tras ocho meses de relación, la pareja habría decidido… Leer más
Louis Vuitton refuerza su presencia en la industria deportiva con el lanzamiento de un fondo… Leer más
Sotheby’s bate récords en el mercado relojero. Su subasta Important Watches, celebrada en Hong Kong… Leer más
Prada ha anunciado el lanzamiento global de una colección limitada de sandalias inspiradas en las… Leer más
La reina Letizia ha arrancado el día a primerísima hora. Hoy tiene por delante una… Leer más