Foto Instagram @carlosmimet
Nueva York se convirtió anoche en el epicentro de la moda y el arte gracias a la esperadísima Gala MET. En esta ocasión, el evento no contó con tanta presencia española como otros años. De hecho, echamos mucho de menos a Rosalía, cuyo vestidazo de Roustein del año pasado aún vive en nuestras retinas. Pero la asistencia de Georgina Rodríguez cumplió con creces cualquier expectativa.
La influencer y empresaria volvió a la Gala MET después de su debut el año pasado dejando claro -por si había alguna duda- que lo suyo son las alfombras rojas y la alta costura con mayúsculas. Si en 2025 muchos no entendieron la elección de su vestido lencero, este año no ha habido ninguna duda con su look.
El dress code debía hacer referencia a la moda y su relación con el mundo del arte. Y Georgina Rodríguez acudió a la Gala MET rindiendo homenaje al arte sacro y sus imágenes. En concreto, a la Virgen de Fátima, patrona de Portugal, por la que siente una profunda devoción.
El vestido que lució la española es obra del belga Ludovic de Saint Sernin y fue confeccionado a mano en París por su equipo de costura. Estaba compuesto por una pieza tipo corsé con bordados, una falda larga de seda en tono azul celeste y un romántico velo que la cubría por completo dando credibilidad y misterio al look.
Sin embargo, el vestido también escondía varios detalles que lo hacían aún más especial. Por ejemplo, las dos frases bordadas a mano en su interior y junto al corazón de las que el diseñador habló a Vogue. Se trata de “Donde ella está, el alma encuentra refugio” y “Y líbranos del mal, amén”, que son como una oración profunda acorde a la fe de Gio.
Y si hablamos de fe, debemos hablar de los complementos del look. Porque otro de los protagonistas del mismo fue el rosario que Georgina Rodríguez llevó entre las manos y que está valorado, según expertos, en más de 7 millones de euros.
Se trata de una pieza diseñada por ella misma y elaborada en oro de 18 quilates. Cuenta con 53 diamantes engastados en la cadena, 11 más en la parte de la cruz y un medallón con la imagen de la Virgen de Fátima con los nombres de todos los miembros de su familia grabados en el reverso. Incluido el nombre del pequeño que perdió en su último parto, Ángel, mellizo de su hija Bella Esmeralda.
Una pieza de lujo que lució junto a otras joyas de altura, como viene siendo habitual. En este caso por su anillo de compromiso y únicamente tres piezas más. Un anillo y dos pendientes de la colección de Alta Joyería más exclusiva de Chopard: The Garden of Kalahari. Desde la firma las califican como “las joyas de diamantes más bellas jamás creadas por Chopard”.
El nombre viene de su procedencia, The Queen of Kalahari. Un purísimo diamante de 342 quilates encontrado en las tierras áridas de Botsuana que ha dado lugar a 23 piedras, cinco de ellas de más de 20 quilates.
Hay quien piensa que Georgina Rodríguez se ha superado con su look de la Gala MET. Pero señores… estamos seguros de que aún le quedan ases en la manga.
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