En el palacio de Palacio de Buckingham están por los pañales. Con tanto nieto (o bisnieto, según se mire), las cosas y las clases de puericultura les afectan a todos, incluido al bisabuelo consorte que, en un alarde de sano juicio (probablemente obligado), ha decidido retirarse del asunto de conducir para evitar nuevos incidentes que pudieran estropear la llegada del nuevo bisnieto.
Ahora todo es por y para los peques de la casa (perdón, palacio), los tres de William y Katherine; y el nuevo que llegará en un par de meses, hijo de Harry y Meghan. Y parece que con tan fausto acontecimiento todos se han puesto las pilas y se han apuntado, amenos de modo público, a las cosas del querer.
El primero ha sido el príncipe William, quien ha dado una clase magistral al respecto en el Londres Abbey Center. El título ya lo dice todo, ‘Future Dads’ (Futuros papás), organizada por la Fundación Benéfica, Future y cuyo contenido también es fácilmente deducible: preparar a los varones adultos para la paternidad, haciendo hincapié en la dificultad para cambiar y vestir a los bebés. Algo en lo que el primogénito del príncipe Carlos debe ser todo un experto, pues aseguró que lo más difícil es “abrocharles los botones”.
Consejos, sin duda, que también debe trasmitir a su hermano cuando charlan sobre estos asuntos. “Es muy desconcertante ver lo pequeños que son cuando llegan a este mundo. ¡Son tan pequeños y frágiles!, con esos deditos en las manos y pies parece que se van a romper, pero no les pasa nada: de hecho están preparándose durante nueve meses para presentarse”, bromeó al final.
También se trató la salud mental de los padres. “Una vez que la falta de sueño se apodera de uno, aumentan los niveles de estrés”, aseguró Guillermo. “Desde una edad temprana aprendes a tener una visión, una carrera, un plan de futuro, pero de repente llegan los bebés y tienes que empezar a pensar en otras muchas cosas. En ese aspecto creo que las mujeres son mucho más generosas”, aseguró el duque, papá ya de tres hijos. “Así que, para lograr el éxito en esta nueva misión, tenemos que apuntarnos al frenético ritmo que nos impone la llegada de los niños. Es un cambio brusco, tienes toda tu vida planeada y de repente tienes que detenerte”.
A buen seguro que todos estos consejos circulan ya por los pasillos de Buckingham y los hermanos deben intercambiar consejos mientras que sus esposas, Kate y Meghan, deben hacer traspaso de armarios. Porque seguro que el bebé que esperan los Sussex será un niño, así que será la ropa de Louis primero y luego a la de George, la que heredarán los primos. Seguro que les irá fenomenal, porque son fondos de armario que no pasan de moda. Y si es niña, pues echarán mano del vestidor de Charlotte, en cualquier caso, el asunto vestuario lo tienen resuelto. Ya verán qué poco tardan las revistas en publicar las “herencias textiles” de los royals.
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