Foto: Gtres
Judi James, experta en lenguaje corporal, dice que pudo leer a la familia real como en un libro abierto analizando sus gestos durante el funeral del príncipe Felipe de Edimburgo. James cree que la Reina necesitaba “tranquilidad” al entrar a la capilla basándose en su literal vacilación al iniciar su camino por el templo.
“La reina brindó los momentos más memorables, en su aislamiento en la capilla donde estaba sentada con la cabeza tan inclinada que su rostro estaba completamente cubierto por su sombrero”, dijo la experta al Daily Mail. “Hubo un momento en el que se detuvo y se dio la vuelta antes de entrar a la capilla. Se la veía terriblemente conmovida, casi como si no pudiera afrontar el entrar sola. Se volvió en busca de lo que parecía ser una confirmación de que su grupo estaba detrás de ella, apoyándola“.
Incluso mientras estaba en tiempo de duelo, la reina Isabel II fue considerada “la realeza más entregada” de los asistentes, según James. La reina Isabel habló de una manera bastante animada con su dama de honor y con el obispo en la entrada de la capilla.
El hijo y futuro rey, el príncipe Carlos, fue el miembro de la realeza que más mostró su emoción cuando se despidió de su padre. James explicó que: “Él mostró los signos más abiertos de lo que parecía ser un dolor incontrolable con los ojos enrojecidos y aparentemente mojados con lágrimas sobre su mascarilla”.
Mientras tanto, a sus hijos William y Harry, juntos por primera vez desde que el hijo menor de Lady Di se mudara a EE.UU., se les veía cómodos. Sobre todo en un momento tenso para ellos que sin embargo la experta en lenguaje corporal interpreta como el principio de un futuro brillante en sus futuras e inmediatas relaciones. “En un momento bien coordinado pero también relativamente natural, Harry se acercó a William y Kate para luego caminar junto a ellos y charlar con ambos”, explicó la experta.
“Después de unos segundos de lo que parecía una conversación natural y nada forzada, Kate retrocedió unos pasos, dejando a los dos hermanos caminando, hablando entre ellos. Parecía un momento genuino de unidad en lugar de algo ideado para las cámaras”, agregó Judi James.
Afirma que Harry pareció transmitir una sensación de cierta altivez al entrar a la capilla, pero que fue solo una sensación que se fue desvaneciendo a cada paso que daba. “Caminando junto a Peter Philips y siguiendo en la fila a su hermano William, Harry fue reduciendo la altanería antes aludida. Miraba a su alrededor e incluso charló con algunos de los miembros de la realeza detrás de él, pero apareciendo menos seguro cuando caminaba detrás del ataúd de su abuelo”, insistió James.
Mientras William caminaba mirando al frente y sin revelar con sus gestos nada en términos remarcables, Harry realizó un par de rituales de autoconfort que insinuaban durante el funeral niveles de ansiedad reprimida. Como por ejemplo tirar de su chaleco y realizar un giro de hombros en la capilla real, un gesto que puede implicar que alguien se está preparando para aumentar su propia confianza.
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