(Foto: Gtres)
La visita de Estado de los Reyes de España a Egipto comenzaba en la noche del martes con la recepción a una nutrida representación de los ciudadanos españoles que viven en Egipto. Una cita que generó gran expectación y con un claro protagonista en la parte estilística: el look elegido por la reina Letizia. Fiel a su costumbre de sorprender en actos internacionales, la Reina ha sabido combinar sobriedad, elegancia y un guiño simbólico a la tradición española.
En su salida de Madrid rumbo a El Cairo, doña Letizia optó por la comodidad con un traje celeste de Hugo Boss, conjuntado con zapatos de salón negros de Massimo Dutti y bolso de Carolina Herrera. Un atuendo práctico para el viaje, que transmitía serenidad y discreción. Sin embargo, fue en la primera cita oficial de la agenda, ya en Egipto, cuando desplegó su faceta más sofisticada.
Para el encuentro con la colectividad española en el lujoso hotel St. Regis, a orillas del Nilo, la Reina apostó por un vestido negro entallado con escote Bardot, que dejaba los hombros al aire. De corte midi y manga corta, el diseño destacaba por sus líneas sobrias, que le aportaban un aire elegante y a la vez discreto, ideal para un evento nocturno. El escote, de estilo romántico, trasladaba todo el protagonismo a la parte superior del conjunto, enmarcando el porte natural de la Reina y destacando por su sencillez atemporal.
Uno de los puntos más destacados de su estilismo fue la elección de complementos. Doña Letizia estrenó el bolso Pasticcino de Weekend de Max Mara, confeccionado en piel arrugada y valorado en 329 euros. Esta pieza no solo aportó sofisticación, sino que también supuso un guiño cultural, al estar inspirada en la artesanía española del cuero cordobés y en la técnica del damasquinado toledano. Un detalle cargado de simbolismo, especialmente significativo en un viaje de Estado.
Para el calzado, la Reina se decantó por un modelo ya conocido de su armario. Se trata del modelo Carlota de Magrit, elaborados en charol negro con tacón de apenas 4 centímetros. Estos zapatos garantizan comodidad sin renunciar al estilo y se han convertido en una pieza recurrente de sus compromisos oficiales.
En el apartado de joyas, doña Letizia mantuvo la línea de discreción que marcaba el look. Optó por unos pendientes minimalistas en forma de rayo. Un diseño de Bárbara Goenaga en oro rosa de 18 quilates, con dieciocho diamantes negros engastados a mano. El conjunto se completó con su inseparable anillo de Karen Hallam, un accesorio ya icónico en atuendo.
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