La Abadía de Westminster ha sido el escenario escogido para el último acto oficial de los duques de Sussex en el Reino Unido. Antes de abandonar oficialmente sus funciones como miembros activos de la Corona británica, Harry y Meghan Markle, la pareja más mediática que ha tenido la entidad en este siglo, ha acompañado a su familia como si nada hubiese pasado desde que el pasado noviembre las diferencias comenzaran a ser evidentes.
El acto religioso para conmemorar el Día de la Commonwealth ha sido presidido por la propia reina Isabel II, que ha sido fiel a su propio estilo con un abrigo y gorro en tonos azules. Tanto a la llegada al templo, como en la ceremonia, se la ha visto sonriente y serena, como si los acontecimientos que afectan a su nieto estuvieran ya encauzados.
La Reina ha estado acompañada por los miembros más directos de la Familia Real, como el príncipe Carlos y su mujer Camila, así como el príncipe Eduardo y su mujer Sofía de Wessex. Al servicio religioso, tal y como es tradición, han acudido representantes de los 54 países que forman parte de la Commonwealth. También han llenado la Abadía de Westminster unos dos mil invitados, entre representantes de la sociedad, la cultura o políticos.
La llegada de los duques de Cambridge ha sido una de las más vitoreadas por los centenares de ciudadanos que han acudido a las cercanías del templo para presenciar en directo la llegada de los invitados. De la mano del príncipe Guillermo, Kate Middleton ha repetido look. Ha escogido para la ocasión el mismo abrigo de color burdeos creado por Catherine Walker y que pudimos ver en la misa de Navidad de 2018.
El príncipe Harry y Meghan Markle han dicho adiós de forma elegante y dejando la puerta abierta. Así lo ha querido Isabel II y así se hará. Su último acto oficial con el resto de la familia nos ha dejado estampas para el recuerdo. En especial la llegada de ambos al mismo lugar donde en 1981 se casaba la madre del príncipe. Como era de esperar, Meghan, que lleva desde el pasado jueves por la noche dando una lección tras otra de aplomo y buen estilo, no ha dejado pasar la oportunidad de brillar.
El verde esmeralda ha sido el color escogido por la estadounidense, con un estreno de la diseñadora Emilia Wickstead. Un vestido que ha completado con una capa con caída por debajo de la cadera y el protocolario tocado para este tipo de ceremonias. Estilo superhéroe para una historia que no acaba más que empezar.
*Foto principal: Gtres
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