Prince Andrew , Duke of York attending annual funeral of Constantine of Greece in WindsorCastle, Berkshire on February 27, 2024
La marcha del príncipe Andrés de los dominios del Castillo de Windsor y alejarle lo más posible de la monarquía británica tendrá que esperar. Lejos de amainarse, el hermano de Carlos III se enfrenta a una creciente presión para abandonar Royal Lodge en medio de controversias financieras y personales. Sin embargo, no está dispuesto a dejar su mansión de 30 habitaciones de Windsor Great Park sin negociar.
Según informes reportados este fin de semana por diversos medios británicos, el príncipe Andrés y su ex-esposa, Sarah Ferguson, habrían solicitado incluso ocupar las antiguas residencias de los príncipes William y Harry (Adelaide Cottage y Frogmore Cottage) como condición para abandonar Royal Lodge.
El rey Carlos III busca desde hace tiempo que su hermano deje la propiedad por la que no ha pagado alquiler alguno en más de dos décadas.
El origen del conflicto se remonta a 2003, cuando el príncipe Andrés firmó un contrato de arrendamiento a largo plazo, pagando un millón de libras y comprometiéndose a costear 7,5 millones de libras en reformas.
Desde entonces, el alquiler de la mansión ha sido meramente simbólico. Esto ha generado indignación pública y, lo que es más preocupante para la monarquía, el escrutinio parlamentario. El comité de cuentas públicas ha pedido explicaciones al Tesoro y a la Corona sobre estos privilegios.
Ahora, el Palacio de Buckingham intentaría negociar su salida de forma voluntaria, ya que el contrato impide un desalojo forzoso antes de 2078.
El asunto se habría complicado por las dificultades económicas de Andrés y la falta de claridad sobre sus ingresos. Especialmente después de que Carlos III le retirara el apoyo financiero en 2024. Si abandona Royal Lodge, tendría derecho a una compensación de 558.000 libras.
Las propiedades que reclama ahora Andrés, Frogmore y Adelaide Cottage, no requerirían gastos adicionales de seguridad ni reformas y seguirían dentro del perímetro protegido del Castillo de Windsor. Algo que sin embargo no agradaría al príncipe William.
Él y su familia dejarán en apenas unas semanas Adelaide Cottage para irse a la cercana Forest Lodge. William y Kate quieren que esa sea su residencia oficial incluso cuando hereden el reinado. Éticamente no verían bien que Andrés y su polémico pasado siguieran a pocos minutos en coche de su nueva casa.
La presión sobre Andrés no solo es financiera. Su reputación sigue dañada por sus vínculos con el delincuente sexual Jeffrey Epstein y las acusaciones de Virginia Giuffre, quien lo señaló de agresión sexual cuando era menor.
Andrés negó los hechos y pagó una compensación millonaria en 2022 a Giuffre para evitar el juicio. La reciente publicación de las memorias póstumas de Giuffre y la revelación de correos entre él y Epstein han reavivado el escándalo, empujando a la monarquía a distanciarse. Andrés renunció a todos sus títulos y cargos hace poco más de una semana.
En este contexto, el rey Carlos III y sus asesores mantienen al parecer conversaciones diarias con Andrés, y aunque el príncipe insiste en su derecho a permanecer en la propiedad, el consenso dentro de la Casa Real es que su salida es ya una cuestión de tiempo.
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