El Mundial de Fútbol 2026 dispara el mercado de falsificaciones
España pierde 1.000 millones de euros y más de 11.000 empleos al año a causa de las falsificaciones.
La celebración de un gran evento deportivo como la Copa Mundial de la FIFA hace que la venta de camisetas se dispare y eso también afecta al mercado de las falsificaciones. De hecho, la Asociación para la Defensa de la Marca (ANDEMA) ha alertado del incremento exponencial de la comercialización de camisetas falsificadas.
De hecho, según los últimos datos publicados por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Euipo) con motivo del Día Mundial Antifalsificación, alrededor del 13 % de los europeos afirman haber comprado deliberadamente productos falsificados. Una cifra que se eleva hasta el 26 % entre los consumidores más jóvenes de entre 15 y 24 años.
La compra de falsificaciones crece sobre todo entre los jóvenes
Además, la mitad de los españoles de entre 18 y 24 años admiten adquirir estos productos a sabiendas al menos una vez al año. España ocupa el segundo puesto entre los países europeos por volumen de falsificación intencionada, lo que hace de la sensibilización entre las nuevas generaciones una prioridad.
“El consumidor debe ser consciente de que cuando compra una camiseta falsificada no está adquiriendo una simple imitación barata. Está contribuyendo a una economía sumergida que perjudica la innovación, el empleo y la competitividad de nuestras empresas”, explica Gerard Guiu, director general de la asociación.
Según los datos de la EUIPO, la industria de la moda y la confección, estrechamente vinculada al diseño, sufre pérdidas anuales estimadas en 12.000 millones de euros. Bolsos, joyas y relojes falsificados generan a los fabricantes legítimos pérdidas de alrededor de 2.700 millones de euros en ventas cada año en toda la UE.
Las pymes son las grandes perjudicadas
En España, la falsificación causa pérdidas anuales de 1 000 millones de euros. Son más de 11.000 empleos al año en el sector de la confección y de 265 millones de euros en los sectores de los bolsos de mano, la joyería y la relojería.
Además, las pymes son especialmente vulnerables a este tipo de infracción. A menudo dependen de un pequeño número de diseños de productos distintivos y tienen una capacidad limitada para supervisar y hacer valer sus derechos.
Pero más allá del impacto económico, los productos falsificados están vinculado a redes de delincuencia organizada. En algunos casos, a la explotación laboral y pueden suponer graves riesgos para la salud y la seguridad de los consumidores y para el medio ambiente, pues a menudo no cumplen las normas de seguridad y calidad.
