Viaja con tu Fiat 500 por la Toscana a solo una hora de Madrid

Brihuega, con sus campos de lavanda y su arquitectura medieval, guarda una gran similitud con la zona de la Toscana en Italia.

Foto: Freepik.

Recorrer la Toscana conduciendo un FIAT 500 es una experiencia inolvidable que, sin duda, recomiendo hacer una vez en la vida. Si eres de aquellos a los que no les gusta coger un avión para irse de vacaciones, te gustará saber que para vivir esta experiencia no tienes por qué salir de España.

Y es que a una hora de Madrid tienes un precioso pueblo que te hará viajar a la Toscana y en el que podrás, además, alojarte en un espectacular palacete italiano.

Brihuega, la Toscana española

Lavanada
Foto: Freepik.

Hablamos de Brihuega, un municipio de la provincia de Guadalajara, Castilla La Mancha, mundialmente famoso por los campos de lavanda. Esta villa medieval también destaca por su patrimonio histórico. Entre sus estrechas y adoquinadas calles puedes descubrir el Castillo de Piedra Bermeja, la Muralla Medieval del siglo X, o la Real Fábrica de Paños, una joya arquitectónica el siglo XVIII.

Esta última es hoy un exclusivo hotel balneario ideal para alojarse en la ruta por la “Toscana española”. Fue construido originalmente en 1750 por el arquitecto Manuel Villegas.

Pocos años después de su inauguración el rey Carlos III llevó a cabo una profunda reforma para acercar el edifico al estilo italiano que el conocía desde niño. En concreto, se inspiró en las casas/ palacio de la Toscana, un estilo que se mantuvo intacto cuando en el año 2023 se inauguró el hotel Castilla Termal.

La antigua Real Fábrica de Paños es ahora un hotel

restaurante la redonda
Restaurante La Redonda. Foto: Castilla Termal

Este mantiene la arquitectura original, dominada por la amplitud del espacio y los techos altos y acristalados que dotan al interior de una rica luz natural. Nada mas entrar te recibe un hall que te hace viajar en el tiempo y que sirve de paso para llegar a la Redonda, una especie de patio interior de estilo italiano, presidido por un enorme árbol de tilo.

Bajo su cúpula acristalada se presenta la gastronomía del hotel, basada en el producto local y en poner en valor los sabores de la región. En su carta encontramos platos como la ensalada de codorniz en escabeche con aguacate y cogollos; los raviolis de liebre y conejo en pepitoria; o las vieiras a la brasa con aliño japo-alcarreño. Y dulces como el homenaje al borrachito alcarreño, un típico bizcocho borracho de la zona de Guadalajara.

Las vistas del jardín te hacen viajar a la Toscana

hotel castilla termal brihuega
Jardín versallesco del hotel

Sin embargo, si hablamos de viajar a la Toscana, su jardín es una visita obligada. Allí los cipreses tiene un papel protagonista delimitando los terrenos del hotel, y dando paso a unas espectaculares vistas del pueblo y la vega del río Tajuña.

Al atardecer el brillo dorado del sol ilumina la iglesia y castillo de piedra, creando una atmósfera única y de gran belleza que poco tiene que envidiar a un pueblo italiano. Un lugar mágico que puedes disfrutar también desde la piscina, de borde infinito, y con unas vistas privilegiadas del pueblo de Brihuega.

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Zona termal. Foto: Castilla Termal

Aunque lo que nos ha llevado hasta Castilla Termal es su semejanza con la Toscana, no te puedes ir de allí sin descubrir su zona de spa y wellness.

Cuenta con una amplia piscina de chorros relajantes y descontracturantes, con cortinas y cañones de agua que puedes recorrer para conseguir un relax total.

También dispone de un jazuzzi interior, y otro exterior y climatizado, para relajarte con las burbujas mientras respiras aire fresco. Y, por supuesto, un amplio abanico de tratamientos corporales y faciales que desarrollan en sus 11 cabinas.

Un relajante viaje por la Toscana española que termina en la habitación. Todas tienen vistas al jardín y cuentan con una cuidada decoración en tonos tierra y madera, que contribuyen a dar una sensación de calidez y comodidad.

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