Muere Adriano Goldschmied, el visionario que llevó el vaquero a la alta gama
Goldschmied deja tras de sí una huella profunda en la moda global, siendo recordado tanto por su innovación como por su visión ética del futuro del sector.
El diseñador italiano Adriano Goldschmied, considerado el “padrino del denim”, ha fallecido a los 82 años en Italia tras una larga enfermedad. Su marcha deja un legado fundamental en la transformación de los vaqueros dentro de la industria de la moda. A lo largo de más de cinco décadas de trayectoria, resultó ser una figura clave en la evolución del denim.
Su labor resultó ser fundamental para elevarla de prenda funcional y de trabajo a elemento esencial de la moda contemporánea. En muchos casos, de la alta gama.
El papel de Adriano Goldschmied como impulsor del vaquero en el lujo
Goldschmied estuvo detrás de marcas que han hecho de este producto su santo y seña, como Diesel, Replay, Gap 1969, AG o Goldsign. En todas ellas desempeñó un papel decisivo en la creación de tendencias, técnicas de producción y nuevas formas de entender el diseño de vaqueros.
Su carrera comenzó en los años 70 de forma casi accidental. Adriano Goldschmied vendía jeans importados en ambientes exclusivos. Pronto abrió su primera tienda en Cortina d’Ampezzo, donde su visión innovadora empezó a destacar.
En 1974 lanzó Daily Blue, una marca pionera que introdujo nuevos cortes, colores y precios más elevados. Una casa que contribuyó a posicionar el denim como un producto de moda sofisticado.
A pesar de no tener formación formal en diseño, su enfoque experimental y su intuición creativa le permitieron revolucionar el sector. En 1981 fundó Genious Group, una plataforma que impulsó a jóvenes talentos y dio origen a marcas icónicas, consolidando su papel como mentor dentro de la industria.
Fiel impulsor de la industria sostenible en el denim
Además de su impacto creativo, Adriano Goldschmied fue responsable de importantes innovaciones técnicas, como nuevas técnicas de lavado y acabado, incluyendo el popular stonewash. Así como el desarrollo del denim elástico y el uso temprano de fibras sostenibles como el Tencel o también llamado Lyocell. Su trabajo ayudó a definir la producción moderna de jeans a nivel global.
Tras alcanzar el éxito internacional, se dedicó también a la consultoría, viajando por países como Japón, Estados Unidos y China. Estas experiencias le llevaron a tomar conciencia del impacto ambiental de la industria textil, convirtiéndose en uno de los primeros defensores de la sostenibilidad en la moda.
Desde los años 90 promovió prácticas responsables, el uso de materiales ecológicos y procesos de producción más eficientes, anticipándose a una preocupación que hoy es central en el sector.
