El primer hotel de lujo de España, que alojó a Agatha Christie, reabre sus puertas
El Gran Hotel Taoro ha reabierto sus puertas en Tenerife tras tres años de rehabilitación convertido en un refugio colonial contemporáneo.
El sector de la hotelería española de lujo está de enhorabuena. Porque uno de los establecimientos más icónicos de nuestro país ha renovado su actividad tras 50 años de parón. Se trata del Gran Hotel Taoro, una auténtica institución en la isla de Tenerife y el primer hotel de lujo que abrió sus puertas en España en 1890, pero no solo.
También fue el edificio más grande construido en la isla hasta entonces y el primero en tener luz y agua potable en sus habitaciones. Quizás por estos lujos fue el lugar donde Agatha Christie tomó aire (y se inspiró para varios relatos) tras su separación de Max Mallowan y donde otros aristócratas como Alfonso XIII o los duques de Kent pasaron tiempo de descanso.
El Gran Hotel Taoro vuelve a la vida
Con todo, el Gran Hotel Taoro, reabrió sus puertas el pasado mes de octubre tras 50 años de clausura haciendo honor a su nombre, que proviene del guanche canario y significa ‘Lugar de reunión’. La idea de sus gestores y los artífices de su reforma fue la de devolver a la vida a un icono histórico sacando pecho de su pasado y aportándole carácter a su identidad.
El edificio está situado sobre una colina en Puerto de la Cruz, en medio del valle de la Orotava y con vistas 360º tanto al océano Atlántico como al Teide. Su estructura mantiene la inspiración que le otorgó el arquitecto francés Adolphe Coquet en el sigo XIX, con grandes jardines versallescos en la entrada y un estilo neoclásico. Aunque ahora, por supuesto, luce un aire totalmente renovado.
El resultado tras la reforma
Los encargados de la reforma, que ha durado tres años, han sido los arquitectos Virgilio Gutiérrez y Eustaquio Martínez. Un dúo reconocido por su puesta en valor del patrimonio arquitectónico en Canarias. El interiorismo ha sido obra del estudio tinerfeño DISHOT, que ha utilizado materiales nobles, líneas serenas y una paleta cromática cálida para dar personalidad a las 213 habitaciones y los espacios.
Estos también lucen objetos y piezas de artistas locales e íntimamente vinculados con la historia de Canarias. El ojetivo es que “el huésped disfrute de una experiencia completa e íntimamente ligada al entorno”.
Con todo, el edificio es propiedad del Cabildo de Tenerife, que ha delegado su gestión en My Way Hotels & Resorts. Ambas partes están “muy satisfechas” con la acogida de los huéspedes tras la apertura del hotel el pasado mes de octubre. Y esperan que su idea de “refugio colonial contemporáneo” triunfe entre sus visitantes.
Así lo explicó su director, Gustavo Escobar, en la presentación a prensa esta misma semana, destacando dos pilares fundamentales del hotel sobre los cuales sucederá todo: el wellness y la gastronomía.
Bienestar y gastronomía de altura
En materia de bienestar, el Gran Hotel Taoro inaugurará en los próximos meses su exclusivo Sandára Wellness Center. Un espacio con zona de aguas, cinco cabinas para tratamientos y los productos de alta cosmética francesa de Anne Semonin Paris.
La gastronomía tendrá un papel destacado gracias a cinco restaurantes y un coqueto lobby bar donde destacarán las propuestas firmadas por chefs con estrella Michelin. Concretamente Ricardo Sanz y Erlantz Gorostiza.
Así, Ricardo Sanz estará al frente de OKA. Un restaurante de alta cocina japonesa cuyo nombre significa “atalaya o colina”, que concuerda perfectamente con la situación del hotel.
Por su parte Erlantz Gorostiza, con dos estrellas Michelin, liderará ‘Amalur’ (Madre Tierra en euskera). U bistró gourmet con un espacio especial reservado únicamente para 18 personas y que se revela como el más exclusivo del establecimiento. Su nombre, ‘Lava’, dice mucho sobre sus intenciones y la clara inspiración de su decoración.
La oferta se redondea con el pool bar ‘La Carola’, el restaurante buffet ‘Atlántico’ y el Lobby bar ‘Tagoror’. Todos con propuestas pensadas para satisfacer los gustos de todo tipo de visitantes. Incluso los que no quieran perderse nada de la riqueza natural, cultural y gastronómica del norte de Tenerife, tendrán a su disposición un centro de actividades para vivir la isla “a su manera”.
