Consejos para que nuestros perros sobrevivan a la Navidad
Es posible afrontar la Navidad en casa de tal manera que nuestras mascotas no la "sufran" en exceso.
La Navidad se ha convertido en un periodo complicado para el sector veterinario. Unas semanas donde nuestras mascotas, especialmente los perros, se enfrentan a situaciones que afectan a su salud. En muchas ocasiones, la visita de urgencia al veterinario se convierte en un hábito en estas fechas. La mayoría de las visitas se producen por la ingesta de productos típicos de las celebraciones.
Diciembre y enero son meses de especial actividad clínica por estos y por otros motivos derivados de la Navidad. Porque también hay atragantamientos por objetos decorativos o problemas de ansiedad por estímulos visuales y sonoros no muy frecuentes el resto del año.
Muchos perros no lo pasan bien en Navidad
Por regla general los perros se enfrentan a una combinación de factores em Navidad que alteran su rutina y les generan estrés. Las principales razones son los ruidos fuertes, como los petardos, los fuegos artificiales o la música alta. Su oído es mucho más sensible que el nuestro y esos sonidos impredecibles les provocan ansiedad y pánico.
Pero no es lo único. En Navidad hay cambios en nuestras rutinas que los perros sufren. Visitas familiares, cambios en sus horarios, exceso de cariños por parte de los más pequeños de casa o viajes. A ello hay que sumar un entorno repleto de decoración. Luces, árboles, cables o adornos que pueden asustarlos o resultar peligrosos si los muerden.
Y luego están nuestras emociones. Los perros perciben nuestra tristeza, el estrés, las prisas o incluso las discusiones familiares, lo que puede aumentar su nerviosismo en Navidad.
Consejos para que los perros no sufran la Navidad
Aunque puede resultar complejo, es posible afrontar la Navidad en casa de tal manera que nuestras mascotas no la “sufran” en exceso. Aplicar las siguientes pautas podría evitar una visita al veterinario.
- Para los ruidos puede ayudar un refugio seguro en casa, como su cama o una habitación tranquila. Cerrar ventanas y bajar persianas cuando haya petardos y nunca regañarlo si tiene miedo.
- Mantener la rutina. Respetar horarios de paseos y comidas aunque haya visitas. En definitiva, dedicarle su tradicional tiempo diario de paseo y juego.
- Controlar las visitas. Permitir que el perro se acerque sólo si quiere a ellas. Y explicarle a niños y adultos que no lo molesten cuando se retire.
- Controlar la comida. Nada de “solo un poquito” y vigilar que los perros no tengan acceso a mesas bajas con comida o basura.
- Decoración de Navidad segura. Evitar cables sueltos y adornos frágiles a su altura. El árbol debería estar bien fijado para que no se caiga.
- Estar tranquilo porque el perro notará cualquier situación de ansiedad.
