El local pretende convertirse en un must de la isla
El mítico restaurante parisino Monkey Pigalle ha abierto un nuevo local en Ibiza. Lo ha hecho abogando por un concepto boho-chic y una cocina mediterránea centrada en los productos de primera calidad y kilómetro cero. Ubicado en el antiguo Enigma de Sant Antoni de Portmany, este rincón ofrece servicio de restaurante, bar y también de club nocturno durante los fines de semana, con diferentes temáticas festivas.
Así, el nuevo Monkey Pigalle de Ibiza tiene además una de las mejores vistas del atardecer pitiuso, lo que le hace ganar puntos para convertirse este verano en uno de los rincones favoritos del público más selecto.
En él la música en vivo y los espectáculos con bailarines, cantantes y DJs serán los protagonistas cada día aportando a este maravilloso enclave un ambiente novedoso, relajado y exótico al que contribuirá su rica selección de vinos y una carta de cócteles sorprendentes.
Monkey Pigalle nació en la calle Jean-Baptiste Pigalle de París de la mano de sus tres fundadores y socios: Antony Faotto, Ben Janaud y David Janaud. Ellos decidieron crear un negocio diferente, atractivo, salvaje y decorado al detalle, conservando el alma del antiguo local. Apostaron por sorprender a sus clientes con vinos 100% parisinos, cócteles propios y platos destinados a ser disfrutados en compañía.
Ahora, tras el éxito obtenido en la capital francesa, los tres empresarios han decidido triunfar en Ibiza con la misma idea. De hecho quieren que su local se convierta en un restaurante de referencia en la isla, con una oferta gastronómica centrada en platos para compartir.
En su carta destacan platos como el pulpo a la parrilla con mini maíz y aguacate a la brasa; el queso feta crujiente con calabacín, aceituna Kalamata y semilla de mostaza agria; la coliflor quemada con tahini y curry amarillo; o el postre “Monkey”, entre otros. Todos hacen gala de una cocina mediterránea de calidad creada por el chef Kevin Cosma, quien ha trabajado con el Grupo Costes en el restaurante Les Jardins du Presbourg.
Monkey, cuyo nombre homenajea a la simbología japonesa de los tres monos que aboga por prometer el bien a quien sepa seguir la máxima de “no ver nada, no oír nada y no decir nada”, continúa con su misma filosofía y da vida a este nuevo lugar con una decoración bohemia inspirada en Tulum, con tonos blancos y un aire fresco. Lo que pasa en Monkey, se queda en Monkey.
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