Foto: Mercadona
Hace solo unos días celebrábamos la VII Semana contra el Desperdicio Alimentario impulsada por AECOC. Una efeméride que, no obstante, debemos tener presente todos los días del año. Porque la lucha contra el desperdicio de comida debe empezar en casa. Y una de las maneras más fáciles de hacerlo es comprar con conciencia y, sobre todo, aprovechar los alimentos.
Si recientemente hablábamos de cómo aprovechar las sobras del pollo asado hoy vamos a incidir en las posibilidades del pan puesto que hoy es el Día Mundial del Pan. Ese producto de primera necesidad que podemos comer de muchas maneras antes de tirarlo a la basura porque se ha quedado duro.
En primer lugar, debemos saber que el pan puede volverse crujiente si lo hidratamos correctamente. Basta con precalentar el horno a 200º durante 10 minutos y luego meter el pan durante otros 20 minutos previamente empapado en un recipiente con agua.
También el pan de molde se puede aprovechar antes de que sientas que tienes que prescindir de él. De hecho se puede elaborar con él una receta super sencilla que gusta a niños y mayores.
La propuesta es utilizar las rebanadas de pan de molde como si fuera masa de empanadillas. Para ello habría que cortarles los bordes, aplastarlas con un rodillo y doblarlas en triángulo una vez rellenas con lo que nosotros queramos y sellar los bordes con un tenedor.
Después bastaría con pintar cada una con huevo batido y hornear 10-15 minutos hasta que estén crujientes.
Otra manera de comer el pan es hacer con él un pastel salado de, por ejemplo, jamón y queso. Aunque los ingredientes, por supuesto, pueden variar en base a los gustos de los comensales.
La idea sería desmenuzar unos 200 gramos de pan y ponerlo en un bol con medio litro de leche hasta que la absorba. Luego batir 3 huevos y mezclarlo todo con un poco de sal, pimienta, 100 gramos de jamón cocido y 150 gramos de queso emmental dejando unos pocos ingredientes reservados para decorar.
Luego forraríamos la base de un molde con papel de horno y verteríamos el contenido, añadiendo los trocitos reservados con anterioridad. Por último, hornear durante 35 minutos a 180º y atemperar antes de desmoldar.
La última receta para aprovechar el pan es utilizarlo para hacer un pudin. Para ello hay que cortar unos 200 gramos de pan en trocitos mientras precalentamos el horno a 180º. Luego calentar a fuego lento en un cazo un litro leche con 5 cucharadas soperas de azúcar, una rama canela y la corteza de un limón. Con el primer hervor retirar del fuego y quitar la canela y la corteza de limón.
Luego añadiremos los trozos del pan a la leche y reservaremos para que la mezcla pierda temperatura. Por otro lado trituraremos el pan remojado, le añadiremos 7 huevos batidos y volveremos a triturar.
Por último hay que bañar con unas 5 cucharadas soperas de caramelo líquido el molde donde verteremos la mezcla. Hay que hornear al baño María durante 40-45 minutos a 180º y esperar a que esté hecho, que lo sabremos si al pincharlo con un palillo o un cuchillo, sale limpio. Desmoldar pasadas unas dos horas, cuando esté frío.
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