Tradicionalmente se ha hablado de maridaje pensando en vinos, y desde hace poco tiempo también en cervezas, ya que estas han rellenado ciertos huecos que los vinos no podían cubrir. Esto sucede, por ejemplo, con alimentos amargos como las alcachofas que, a pesar de lo ricas que están simplemente a la plancha o fritas con jamón, hacen muchísimo mal a los vinos, por muy buenos que estos sean. Eso sí, no metemos en el saco a los vinos de Jerez, que son un mundo increíble aparte. ¿Y por qué nunca hablamos de las posibilidades que tiene el vermú para maridar y como acompañante de una comida? Yo creo que son muchas.
El vermú tiene una graduación un pelín más alta, pero nadie obliga a beberlo como si fuera agua. Es más, el agua siempre debe ocupar un lugar importante en toda comida, complementado al resto de bebidas. Se recomienda beber el vermú más despacio, disfrutándolo y saboreándolo. Pero cada cual con su estilo y preferencias de consumo.
Lo que quiero decir es que hay tanta diversidad de vermús que muchos tipos de comidas encajarían a la perfección con ellos, formando el maridaje ideal. Y es que si el vermú apetece con infinidad de aperitivos: aceitunas y todo tipo de latas y conservas, patatas fritas, pinchos variados y originales, quesos y embutidos… ¿Por qué no apetecería simplemente comiendo?
La Pizzería (c/ Barquillo nº20, Madrid) acaba de lanzar un planazo para los domingos que consiste en maridar pizza y vermú. El menú que ofrecen consta de una pizza y dos vermús por tan solo 15€. Precio irrisorio teniendo en cuenta que dejan escoger entre cualquiera de sus diez irresistibles pizzas napolitanas, con 24 horas de fermentación y cocinadas en horno de leña. Entre ellas destaca la sencilla Margueritta, con base de tomate, mozzarella, parmesano, aceite de oliva y albahaca, o la famosa de la casa, la Pizzería, con base de tomate, mozzarella di búfala, parmesano, rúcula, prosciutto di Parma y aceite de oliva.
Además, se nota que en La Pizzería entienden de vermús. Solo tienen seis en carta, pero se trata de seis vermús cuidadosamente elegidos, variados y buenísimos. Es más, entre esos seis se encuentran tres de mis favoritos. De casi todos ya hemos hablado alguna vez, pero todos son 100% recomendables: el gallego St. Petroni, el jerezano Lustau, el riojano Lacuesta Reserva, los catalanes Yzaguirre Reserva, Perucchi Gran Reserva y El Bandarra. Recomiendo probarlos todos, la verdad, y maridarlos con diferentes pizzas, incluso con la famosa burrata de La Pizzería o con su irresistible postre Banoffee.
Por cierto, aprovecho para avisar que El Bandarra ha lanzado su propio Minibar. Se trata de una “vermutería de bolsillo”, la cual, inspirándose en una caja de cerillas, contiene cuatro botes monodosis de su gama de vermús: El Bandarra Blanco, el Rojo y el Rosé, junto a su versión más veraniega, El Bandarra Al Fresco. Una edición limitada con la que divertirse catando y disfrutando, allá donde tú quieras. PVP: 14.95€
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