Foto: Gtres
Todos tenemos en la memoria los vestidos que Melania Trump usó para los dos actos de investidura de su marido. Especialmente el del segundo, en enero de 2025, por cercanía cronológica. Un exclusivo diseño en blanco y negro de Hervé Pierre con el que estaba radiante y que acaba de convertirse en pieza de museo. Y es que su dueña acaba de donarlo a la selecta Colección de Primeras Damas del Museo Nacional de Historia Estadounidense (NMAH).
El vestido, largo y con escote palabra de honor, está confeccionado en crepé de seda en color marfil. Su particularidad radica en la cinta de seda negra que recorre el cuerpo en forma de zigzag y cae hasta los pies. Es un diseño del diseñador franco-estadounidense que ella calificó durante la investidura como “un testimonio de la creatividad y la artesanía que caracterizan a la moda estadounidense” y que sin duda pasó a la historia de Estados Unidos el mismo día de su estreno.
Ahora el diseño da un paso más sumándose a los 26 trajes de gala de primeras damas que el Museo Nacional de Historia Estadounidense tiene en sus vitrinas. Concretamente en la Colección de Primeras Damas que, sin embargo, componen más de un millar de objetos, no todos expuestos al público. En cualquier caso, esta forma parte del complejo Smithsonian, el mayor conjunto museístico del mundo, y es una de las más visitadas del Museo.
Con la donación de su segundo vestido de investidura, Melania Trump se ha convertido en la primera esposa de un presidente con mandatos no consecutivos en entregar un vestido inaugural al complejo Smithsonian y la segunda en contar con dos piezas en la colección.
La primera fue Ida McKinley, esposa de William McKinley y primera dama de Estados Unidos entre 1897 a 1901. Y es que además del vestido, también ha donado la réplica del broche de diamantes de 1955 de Harry Winston que lució en el cuello sobre una gargantilla de seda negra.
La tradición de donar al Smithsonian el vestido elegido para la ceremonia de investidura se remonta a 1912 y se ha mantenido durante más de un siglo. A día de hoy no es solo un escaparate de objetos y prendas históricas, también es un testigo que refleja tanto la estética de cada tiempo como la identidad de cada primera dama. De hecho, la colección cuenta con prendas de primeras damas tan relevantes y diferentes entre sí como Jacqueline Kennedy o Michelle Obama, entre otras.
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