Foto: David Gallardo
Nos conocemos desde hace unos treinta años y nunca dudamos que nuestra amistad siempre sería un punto y seguido. Con Sergio Dalma me ocurre como con los buenos amigos, no tenemos que vernos ni hablar a diario para querernos. Cuando nos encontramos parece que retomamos la conversación que dejamos inconclusa la tarde anterior.
Los años no han cambiado a ese amigo entrañable, confidente y cómplice, ahora con unas cuantas canas más, surcos vitales muy bien puestos en el rostro y la característica sonrisa tan Dalma. 35 años jalonan su carrera profesional y revitaliza ahora, después de 15, aquel Vía Dalma que rompió todos los esquemas. Ritorno a Vía Dalma le lleva a transitar, de nuevo, el camino iniciado tiempo atrás…
The Luxonomist: Nuevo disco y promoción. Es la eterna disculpa para vernos. No tenemos perdón…
Sergio Dalma: Voy a tener que grabar más discos, porque quiero verte más (risas).
TL: Esa puede ser una solución (risas), pero vamos a lo que nos toca: Ritorno a Via Dalma. ¿Era casi obligado hacer este disco?
Sergio Dalma: Mira… cuando hace 15 años grabamos Via Dalma, ni mucho menos podía sospechar que se convertiría en una trilogía. Siempre mantuvimos que había muchas canciones de la discografía italiana con las que se podrían hacer muchos volúmenes, porque son melodías que nos han acompañado a la largo de la vida, muchas se quedaban por el camino.
Cuando nos sentamos con el equipo a proyectar lo que sería un nuevo trabajo. ¿Por qué no volver a transitar por esa calle y dar vida a canciones que se quedaron sin cantar? Tal vez porque 15 años atrás no me atreví. Como en el equipo hay gente de varias generaciones empezaron a salir nombres como la Carrá o Pino D´Angiò. Eso me ayudó a que este Ritorno a Vía Dalma sea más atrevido. No compito con las versiones originales, porque son irrepetibles, pero sí las llevo a mi terreno. Me cuesta más trabajo que un disco inédito, pero lo disfruto mucho más. Ha sido un auténtico desafío.
TL: De Esa chica es mía a Parole, Parole o los 15 años de distancia entre Via Dalma y este nuevo disco… ¿has sentido que la voz Dalma ha alcanzado la madurez deseada?
Sergio Dalma: Sí, sí… sin duda. Incluso ahora, que estamos preparando lo que va a ser el show, estamos rearreglando los temas de Via Dalma y noto que canto de otra forma, porque además el directo te permite esa libertad. Con los años ganas en veteranía y en seguridad, aunque a veces no te atreves a dar el salto a determinadas propuestas, pero es verdad que en estos años la voz ha ido mejorando. Ahora sí que siento que puedo enfrentarme a canciones que antes me imponían. Ha sido un desafío muy grande.
TL: ¿Esa madurez vocal camina en paralelo a la personal?
Sergio Dalma: Sí, en este momento creo que sí ¡más que nunca! Hace unos años notaba que la voz se iba redondeando, iba adquiriendo otro color y otra dimensión, pero ahora es distinto. El tipo de vida que llevo, más sosegado, con otra velocidad, reposando las cosas de otra forma, ayuda a que todo “se cocine” de otra manera.
TL: ¿Es un volver a los principios y cerrar el círculo?
Sergio Dalma: Yo creo que sí es concluirlo porque, además, con la gira que vamos a hacer en homenaje a esa música italiana, queda cerrado ese ciclo. Lo que me queda de carrera tengo que tratar de disfrutar con algún proyecto inédito y, luego, de toda mi discografía.
TL: Ahora que dices “lo que queda de carrera”… ¿Te imaginas sin cantar?
Sergio Dalma: Sí, porque he logrado algo contra lo que he luchado toda mi vida: que el personaje no se comiera a la persona. Me daba mucho miedo eso. Ahora he aprendido a desconectar, es terminar una gira y olvidarme de todo, hasta el punto de que, cuando tengo que volver a la actividad profesional, me siento desentrenado. Tengo que regresar a la dinámica de las entrevistas, preparar la voz para los conciertos, la gira… Me gusta esta desconexión, porque es necesaria. Es cierto que ahora ya tengo ganas de subirme de nuevo al escenario, incluso tengo un poco de pánico. Me pasa siempre.
TL: ¿Eres más feliz siendo Dalma o Josep Capdevilla?
SD: He aprendido a serlo en las dos situaciones. Cuando vivía en Madrid era más difícil que la gente disociara las dos personalidades y prevalecía Dalma. Sin embargo, en mi tierra, siempre se antepone Josep.
TL: ¿Dónde ha estado el secreto para vencer ese miedo de que el artista no devorase a la persona?
SD: Sin duda en la gente que me ha rodeado, el equipo y la gente de confianza. Hemos trabajado juntos para que eso no ocurriera. Y, por supuesto, la familia. Siempre cuento una anécdota de mi madre de cuando saqué mi primer disco y vino luego Eurovisión. Ella me decía “estoy muy feliz y orgullosa por ti, porque es lo que siempre has soñado, pero nosotros no vamos a cambiar nuestra vida”. Y eso debe de ser siempre así. No se debe cambiar y ese es un buen ejemplo para aprender y tenerlo en cuenta.
TL: ¿Nos hemos perdido un buen filólogo románico?
SD: Me quedará la duda (risas). Me dieron una beca para estudiar en Siena, pero no fue posible por la música. Cada vez que voy allí pienso qué habría pasado. Igual estaría viviendo por allí. De hecho, sigo leyendo en italiano, veo la tele en italiano todo lo que puedo. No me gusta perder ese contacto, pero la música pudo más y no me arrepiento para nada.
TL: ¿Tu clave, el secreto de tu éxito, está en detenerse, desconectar, tomar aire y regresar después del reposo como un hombre nuevo?
SD: Sí, es un poco resetearse en cierta medida, porque es necesario un tiempo de desconexión entre un proyecto y otro. Hace falta pensar lo que quieres hacer, imaginar lo que crees que el público está esperando… No me gusta que se haga un capítulo más porque sí. Yo tengo ahora un pequeño estudio en mi casa y eso me permite convivir un poco más con las canciones, disfruto de otra forma a la hora de preparar los discos y eso hace que lo trabaje de otra forma.
TL: ¿Te has ganado el privilegio de trabaja en libertad?
SD: Síiiiii, pero también te diría que, desde el primer momento, he tenido bastante libertad a la hora de elegir, pero teniendo muy en cuenta siempre el trabajo en equipo al que escucho mucho. Eso me ha funcionado bien. Este disco ha sido muy artesanal, lo hemos hecho con el equipo y es el reflejo de lo que te digo.
TL: Lo importante, en todas las facetas de la vida, siempre es saber irse. ¿Estás preparado para ese momento?
SD: Siempre digo que no quiero pisar un escenario teniendo la sensación de que el púbico ya está cansado de Dalma y que yo no tengo ilusión. Eso sería terrible. Yo creo que sí estoy preparado, sé que ese momento llega.
TL: ¿Tienes la sensación de que te queda mucho, no por demostrar, pero sí por hacer?
SD: De momento sigo teniendo mucha ilusión. Y eso es fundamental. Me sigue motivando subirme al escenario, reencontrarme con la gente, firmar discos a esa gente que venía a los primeros conciertos y ahora viene a verme con hijos y nietos. Sé que tengo con una gran responsabilidad con el público.
De momento tenemos una buena comunicación y todavía nos entendemos. He prometido a todo el equipo que, si tengo salud, hasta los 70 estaré en activo, pero no me gusta planificar a largo plazo, me gusta disfrutar del momento. Todavía tengo mucha ilusión por este trabajo, me sigo poniendo nervioso con todo lo que hago y aún hay muchos motivos por los que sigo disfrutando de esto.
TL: ¿Qué te llevaría a decir “hasta aquí”?
SD: Si un día me levanto y no tengo ilusión ni ganas por esto, será el momento de parar y tomar una decisión. De momento nunca me ha ocurrido. Obviamente, con 61 años, las cosas no son igual. La gira pesa más, hay un cansancio físico, los shows los vas amoldando de otra manera sin perder la esencia del Dalma que quiere ver la gente, pero me sigue motivando esta aventura.
TL: Siempre te has puesto el listón muy alto y te has convertido en tu propio enemigo. ¿En algún momento te ha frustrado no haber conseguido lo soñado?
SD: No, la verdad es que no. Obviamente hay proyectos que han funcionado mejor que otros, pero era consciente de lo hecho y lo quise hacer así. Siempre he querido encontrar la conexión con los seguidores y, con los años, me he preocupado de saber cuál es mi público, cómo es y qué espera de mí. Unas veces aciertas más que otras, pero he disfrutado cada proyecto. Ha habido discos, como Bailar pegados, que han marcado un camino muy especial.
TL: ¿En el mejor de tus sueños imaginaste todo lo vivido?
SD: Nooo… Piensa Amalia que, cuando yo saqué mi primer disco, me llamaron de una orquesta para cantar con ellos. La orquesta Maravillas. Les dije que sí, que me reuniría con ellos, porque nunca pensé que ese disco fuera el principio del camino. Y ¡fíjate! Ya van 23 discos. Nunca pude imaginar que aquel sueño de adolescente me llevaría tan lejos, ni a viajar a tantos países, ni a actuar en escenarios con el de San Remo, por ejemplo.
TL: ¿La cara y la cruz de ser Sergio Dalma?
SD: Soy muy exigente conmigo mismo, lo sabes. Eso, a veces, me obceca y me bloquea. Creo que, a estas alturas de la vida, ya no voy a cambiar.
TL: Si pudieras hacerlo, ¿qué le dirías al niño que se quedó atrás?
SD: Cuando era adolescente, antes de ser Sergio Dalma, yo iba con una orquesta semi profesional de mi ciudad. Yo tenía 16 años y ellos estaban ya en los cuarenta y pico. Era como una esponja, absorbía y aprendía todo de ellos. El pianista siempre me decía que disfrutase con lo que hiciera y que, si un día tenía que cantar ante dos personas, que imaginara que lo estaba haciendo ante un estadio lleno de gente. Son consejos que tengo muy presentes.
TL: Dime tres palabras que definan el momento que estás viviendo…
SD: Entusiasmo, veteranía e ilusión.
TL: ¿Algo que siempre dicen de ti y no es cierto?
SD: ¡Se han dicho tantas cosas ya! Yo era tan iluso al principio, Amalia, que pensaba que tenía que gustar a todo el mundo. Una vez, me paró un tipo por la calle y me dijo: “No me gusta nada tu música, pero me caes muy bien, me pareces auténtico”. Y pensé: ¡Qué bueno, me gusta este piropo! Siempre he intentado mostrarme como soy, tú me conoces desde hace muchos años. Ser auténtico es por lo que yo he luchado mucho siempre.
TL: ¿Has conseguido ser feliz?
SD: No lo voy a decir muy alto para que no se estropee, pero creo que sí. En cada etapa de mi vida, a nivel profesional y personal, siempre he intentado serlo y te diría que lo he rezado, lo he abrazado y, muchas veces, con plenitud.
TL: Sobre todo desde que eres abuelo… Eeso lo cambia todo…
SD: Uy, uy… Esa es de las cosas que más me pueden centrar y, a la vez, volverme loco. Tú viviste el nacimiento de mi hijo, pero la sensación no es la misma. Ya me decía mi madre que todo sería diferente cuando fuera abuelo. Y es verdad. Vuelvo a revivir a mi hijo en este pequeño, que vale por tres porque es un terremoto, pero la sensación es totalmente distinta.
TL: Sin duda, disfruta de él mientras no comiences la gira. Nos encontraremos en algún punto, como siempre. Y espero escuchar a Claudio Baglioni en tu repertorio italiano…
SD: Te tengo que decir que, para mí, la voz de Baglioni es de las mejores que tiene Italia. Y, el día que nos veamos en el concierto, prometo cantarte algo suyo.
TL: Te tomo la palabra. Ya tienes deberes…
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