Foto: Romero de Luque
Siente que escribir es un oficio que le pertenece, aunque la prudencia hizo que tardase siete años en presentar su primera novela a una editorial. Pablo Rivero no cultiva mucho la autoestima, tal vez por eso nunca pensó que lo conseguido pudiese llegar algún día.
Ocho son ya los libros que ha publicado. En ellos, a ritmo de thriller, trata siempre las realidades sociales de cada día. Acaba de publicar La canguro, un homenaje a esas mujeres que dejan su casa y a sus hijos para cuidar los de otros. Y, como no podía ser de otra manera, ha metido una dosis de miedo en el cuerpo a quienes tienen que meter a una desconocida en su casa…
The Luxonomist: ¡Menuda manera que has tenido de comenzar el año!
Pablo Rivero: Es verdad, gran arranque (risas)
TL: Y de aquí para arriba, ya lo sabes…
Pablo Rivero: Ojalá, porque nunca se tiene la certeza absoluta. Con el tiempo me he vuelto más escéptico. Hago todo poniendo toda la energía y el amor posible, pero cuidándome mucho de no tener demasiadas expectativas, porque nunca sabes…
TL: ¿Cuando en 2017 escribiste tu primer libro esperabas esta aventura?
Pablo Rivero: Hay una parte de mí que sabe que nací para esto. Yo hice Periodismo porque necesitaba contar historias y me cambié porque en esa carrera no había crítica literaria. Hice los dos primeros años y lo dejé por hacer guiones y cine.
Yo que soy muy prudente, valoro mucho la generación que hay ahora, que se lanza a todo, no tiene tanto pudor. Yo tenía tanto respeto por lo que no quería ser, que no me tomaran en serio, que tardé siete años en presentar mi primera novela a una editorial. No me imaginaba que me la cogieran, porque a mí me falta un poco de autoestima en general.
TL: ¿Y qué hay del escritor de ese primer libro (No volveré a tener miedo) en el actual de (La canguro)?
Pablo Rivero: Pues fíjate que hay muchísimo. Yo creo que en La canguro técnicamente hay una evolución de estilo, aunque también te digo que la historia de cada libro tiene un ritmo distinto, no se pueden comparar, pero siempre hay una vuelta a los orígenes. Este libro es un thriller más psicológico, mucho menos efectista que No volveré a tener miedo, pero igual de demoledor. Sin embargo, ambos tienen un denominador común: volver al peligro dentro de casa.
TL: ¿Qué magnetismo has encontrado en el thriller?
Pablo Rivero: Es lo que me gusta. El thriller a mí me permite hablar de lo que yo quiero hablar, que son las realidades sociales de cada día, hacer una radiografía de nuestra época. En La canguro quería hablar de conciliación, de la desconfianza que tenemos en ocasiones de las personas que trabajan con nosotros. O con nuestras parejas, porque muchas veces no confiamos en nosotros mismos porque pensamos que los del alrededor van a hacer lo mismo que hacemos nosotros. El thriller me permite hablar de muchas cosas y, en este caso, es muy costumbrista. Hago mucha autocrítica e intento sacarle un punto irónico, de humor negro, sobre todo que el envoltorio sea muy sugerente. Al final hago mis homenajes.
TL: ¿Tus propios miedos están reflejados en tus libros?
Pablo Rivero: Sin ninguna duda, en todos. En cierta medida son terapia, pero también condena. Yo tengo muchas mujeres a mi alrededor que me cuentan cosas, sentimientos, y eso intento plasmarlo de alguna manera. Luego hay otras situaciones que requieren mucha documentación y eso es estar al tanto de muchas cosas a la orden día que, muchas veces, es mejor no saber.
De ahí salen en mis libros el peligro de las redes sociales, de los timos, la pederastia… y eso es terrible. Muchos de los escenarios de mis novelas son sitios que yo reconozco, algunos que se asemejan a mi casa. Y eso, a veces, es muy fuerte. Si juegas con fuego puedes arder y en eso me encuentro en ocasiones.
TL: ¿Pretendías meter miedo a los padres al contratar a una canguro para sus hijos?
PR: Y viceversa (risas). Yo, como padre, he pensado mucho en ese casting que haces para ver a quién metes en casa a cuidar de tu hijo. Hay un montón de casos reales y documentales que te meten el miedo en el cuerpo, pero si tienes que salir de casa para trabajar, es necesario recurrir a esas personas para que te ayuden.
TL: En La canguro te centras en algo importante: la conciliación familiar. ¿Cómo fusionaste tú al actor con el padre, escritor, amo de casa, pareja…?
PR: Yo creo que todos estamos en esa dinámica de tirar, tirar y tirar. Hace años me ahogaba en un vaso de agua y, desde que soy padre, desarrollo algo que es supervivencia y todo se resuelve. También tengo la suerte de que, cuando no ruedo, estoy en casa. Luego hay etapas de giras de teatro, pero es verdad que es por la tarde y, cuando escribo, lo hago por la mañana hasta que recojo a mi hijo en el colegio y por la tarde trabajo.
Todo es organizarse, pero en la conciliación hay una figura que siempre quiero reivindicar que son los abuelos. Es una bendición y es el mejor regalo para los niños. El tiempo que pasan juntos es oro y pura vitamina mutua. Y luego están esas mujeres que vienen de otros países, dejando a sus hijos para cuidar de los tuyos. No hay nada que me parezca más duro que eso. Es otra figura que quiero reivindicar también, por eso les dedico el libro.
TL: ¿Te ha costado confiar en ellas?
PR: No, la verdad es que yo soy bastante intuitivo con la gente. Es cierto que hemos ido poco a poco. Y no me ha costado porque, por otra parte, hemos tenido muy buenas experiencias. En casa han sido un miembro más de la familia.
TL: Una de las puertas que abres en la novela es la pareja. ¿Llegamos a contarle todo a quien tenemos al lado o siempre hay secretos?
PR: Quiero creer que nos contamos todo. Muchas veces en la pareja no cuentas cosas por pura conveniencia, porque llevas muerto a casa y lo último que te apetece es contar algo del día. Es verdad que luego pasa eso de “se lo has contado a todo el mundo menos a mí”, pero no es algo premeditado. Al final, en la convivencia te relajas y explicas menos porque sientes que no tienes tanto que explicar.
TL: Ethan, el hijo mayor. ¿Da miedo y tristeza al mismo tiempo ese trato/odio hacia su madre? Intimida su diario…
PR: Cada personaje cumple una función. Me interesaba mucho plasmar que hay tantas verdades como puntos de vista. Ethan cumple esa función de cómo una madre muy protectora, que guarda un super secreto, que lo ha dejado todo por su hijo y la crianza, tiene una relación tremenda que él plasma en su diario, que es muy íntimo y tenebroso. Es un niño de 12 años escribiendo todo eso, que contrasta con la versión de la vida que tiene su madre. Los padres, en ocasiones, nos somos conscientes de cómo nuestros actos repercuten en nuestros hijos.
TL: ¿Eres de escribir diario de niño/joven?
PR: Síiii, es más… era muy friki porque llevaba grabadora. Eran los 90, los años de Twin Peaks. Esto no lo he contado. Yo grababa entrevistas y me grababa programas con la cámara de vídeo (risas) rollo el Mississippi de Pepe Navarro. Apuntaba maneras (risas)
TL: ¿El escritor, sin pretenderlo, acabará succionando al actor?
PR: Espero que no. Hay algo innegable que, a día de hoy, mi prioridad es la literatura. Siento que es un oficio al que pertenezco. Tengo ideas, estoy muy apoyado, hay muchos escritores que me leen. De este tren no me quiero bajar y me daría pena tener que bajarme del otro, de la interpretación. Nunca se sabe en la vida. En la profesión de actor dices cuatro noes en un momento y, cuando luego quieres dar el sí, ya no tienes pretendientes.
Todo tiene un por qué en la vida. Yo tampoco soy muy místico, pero cuando estaba en Cuéntame, me decía “daría lo que fuera por volver a mis orígenes y poder hacer teatro y cine”, porque durante la serie no podía hacer nada de eso porque te absorbía por completo. Desde que ya no está la serie, he vuelto a hacer todo eso, a picotear…
TL: El picoteo nos enseña a sobrevivir, a reinventarnos…
PR: Y a valorar. También es una buena dosis de vanidad, porque a los actores nos conviene, de vez en cuando, ser conscientes de que no somos lo más importante, ni somos protagonistas y que no todo gira en torno a nosotros.
Cuando voy a los sitios, me parece como muy sano pensar que soy el último mono y que estoy allí para disfrutar. Como esto es lo que me gusta, pretendo no vivir desde la profesión, sino desde la ilusión y la motivación de trabajar con alguien que me apetece. Me he convertido en un disfrutón.
TL: ¿Sientes que has logrado el respeto de la profesión literaria?
PR: Al principio pudo haber ese prejuicio de “qué hace este actor en nuestro terreno”, pero al final me lo he currado muy duro y han sabido valorarlo. Yo creo que una de las claves ha estado en que, en mis libros, hablo de temas importantes sin un envoltorio de marketing.
Y con esto no te quiero decir que mis novelas sean mejores a otras, no lo hago. Simplemente creo que ese matiz diferenciador es lo que ha hecho que me gane el respeto y no me consideren un intruso. Cuando las cosas tienen un fondo, se valoran.
TL: ¿Ya bulle en la cabeza el siguiente o prefieres disfrutar lo más posible de La canguro?
PR: Ya tengo hasta la primera parte escrito de otro y otros cuatro o cinco que podría arrancar. Cuando te acostumbras a esto, ya no puedes parar. Yo no voy al gimnasio, pero ejercito mi mente a estos niveles. Cuando paso esos picos de excitación, regreso a mi vida cotidiana: saco a mis perros, me doy paseos de 40 minutos y, en ese paseo, al margen de ir leyendo e informándome, me surgen ideas. Estoy esperando que pase un poco la promo de este libro para ver por cuál de esas ideas enfocarme. Hay varias que me apasionan.
TL: Dime esas tres palabras que definirían el momento que estás viviendo…
PR: Madurez, agradecimiento y disfrute.
Decía recientemente en estas páginas nuestro colaborador Jaime Camuñas que "el aroma se ha convertido… Leer más
En un contexto copado por la conectividad y la hiperconexión, el sector del turismo apuesta… Leer más
Versace ha anunciado el nombramiento de Pieter Mulier como su nuevo director creativo. Un movimiento… Leer más
Aston Martin ha anunciado a Breitling como su nuevo socio relojero oficial. Un anuncio con… Leer más
La reina Letizia ha retomado su agenda oficial este jueves al presidir junto al rey… Leer más
El Año Nuevo Chino es todo un acontecimiento que en Madrid se vive y celebra… Leer más