(Foto: Freepik)
El biometano se está consolidando como una de las grandes oportunidades energéticas de España. Su potencial económico, ambiental y social lo sitúa en el centro del debate sobre la transición energética.
Se trata de un gas renovable que se obtiene a partir del tratamiento de residuos orgánicos: agrícolas, ganaderos, urbanos o procedentes de aguas residuales.
Por ello, el biometano ha convertido el problema de la gestión de residuos en una solución de origen autóctono que contribuye a la seguridad de suministro y a la reducción de emisiones contaminantes. Es una fuente de energía limpia, almacenable y disponible de forma continua, que refuerza la autonomía energética.
Una vez procesado, tiene propiedades muy similares al gas natural. Esto permite utilizarlo a través de la red gasista ya existente, sin necesidad de adaptar infraestructuras, viviendas o calderas, y evitando así costes para el usuario.
Sus principales ventajas son dos. Por un lado genera energía a partir de residuos ya existentes, permitiendo así ahorrar la emisión de 8,3 millones de toneladas de metano que, de otra manera, se liberarían a la atmósfera por la descomposición de los residuos reutilizados para generarlo.
Por otro lado, desarrollar el potencial de biometano en España supondría un ahorro de hasta 4.000 millones de euros para los consumidores por la reducción de las compras a países terceros.
Así, los gases renovables son la energía que mejor resuelve el trilema energético. Son sostenibles económica y socialmente, contribuyen a dar seguridad de suministro al sistema y permiten reducir las emisiones de CO₂ con una fuente autóctona.
En este sentido, España parte con una posición especialmente favorable. Según la patronal SEDIGAS, es el tercer país europeo con mayor potencial de producción de biometano, con una capacidad estimada de 163 TWh al año.
Esa cifra permitiría cubrir el equivalente al 40 % de la demanda nacional de gas natural. Además, bastaría aprovechar un 30 % de ese potencial para descarbonizar todas las viviendas del país sin que los propietarios tuvieran que asumir costes adicionales.
El impacto económico que podría generar su despliegue es también especialmente relevante. Los cálculos del sector estiman que desarrollar todo el potencial del biometano permitiría ahorrar hasta 4.000 millones de euros anuales en importaciones energéticas, al reducir la dependencia exterior.
A ello se suma su capacidad de creación de empleo: se estima que podría generar más de 20.000 puestos de trabajo directos y 40.000 indirectos vinculados a la operación y mantenimiento de plantas, además de decenas de miles más asociados a su construcción y desarrollo industrial.
El gas verde es renovable, se produce localmente, es almacenable y garantiza un suministro continuo. El desarrollo del biometano permitiría la creación de empleo y el desarrollo de las zonas rurales. El biometano atrae inversión en sectores primarios y ayuda a crear empleo en estas zonas. Si aprovecháramos todo el potencial del biometano se generarían más de 20.000 empleos directos y 40.000 indirectos, en la operación y mantenimiento de plantas. A estos habría que sumarles un total de 35.000 empleos directos y 465.000 indirectos en la construcción de las plantas de biometano.
Además, impulsa una nueva economía circular con la optimización de los residuos, puesto que los residuos ganaderos y agrícolas son una de las principales materias primas para su producción, facilitando su gestión y contribuyendo a un entorno más sostenible. Además, los fertilizantes orgánicos son otro producto generado en el proceso, completando el ciclo de la economía circular. Y el despliegue de este enorme potencial, no solo aportaría una gran riqueza a la economía, sino que contribuiría a solucionar dos grandes desafíos: la gestión eficiente de los residuos y el reto demográfico.
Pese a este potencial, el sector insiste en que su desarrollo necesita avanzar con planificación territorial, seguridad regulatoria y rigor ambiental.
Esta es una de las principales conclusiones del informe “Las principales variables ambientales en plantas de biometano en España”, elaborado por INERCO y presentado por Fundación, que subraya también la importancia de un marco regulatorio estable que garantice que el despliegue de nuevas plantas se realice de forma ordenada, compatible con el territorio y alineada con criterios ambientales.
El contexto europeo demuestra que ese crecimiento es posible. Francia, por ejemplo, ha pasado de 44 plantas operativas en 2017 a más de 700 en 2024. En España, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima ya ha duplicado su objetivo de producción de gases renovables hasta los 20 TWh anuales en 2030, mientras que el plan europeo RepowerEU eleva esa referencia hasta 35 TWh.
Con recursos disponibles, tecnología madura e infraestructura ya implantada, el biometano se perfila como una energía estratégica para España.
Su desarrollo puede contribuir al mismo tiempo a descarbonizar la economía, mejorar la gestión de residuos, reducir la dependencia energética exterior y generar riqueza y empleo, especialmente en el entorno rural. Un recurso renovable con capacidad real para transformar el modelo energético y económico del país.
Pepe Solla habla bajito, como si tuviera miedo de que escuches sus pensamientos. Convertido ahora en… Leer más
Siempre se ha dicho que el secreto mejor guardado de una novia es su vestido,… Leer más
Christian Louboutin ha desvelado, por fin, colección masculina de Jaden Smith. Se trata de la… Leer más
Cuando cogí un Mustang por primera vez dije que hay coches que se compran con… Leer más
La apuesta por la internacionalización de Adolfo Domínguez está siendo un éxito. La firma de moda gallega… Leer más
Dua Lipa y Callum Turner han puesto rumbo a Sicilia. La pareja celebra allí este… Leer más