LVMH: Un gigante que se reinventa en el mercado chino
Louis Vuitton demuestra que el lujo en China ya no se limita a vender exclusividad, sino a crear conversación, experiencia y pertenencia
Louis Vuitton, buque insignia del grupo LVMH, mantiene una relación histórica con China desde su llegada en 1992. Tres décadas después, la marca no solo conserva una presencia sólida -con alrededor de 56 tiendas en China continental a finales de 2025-, sino que se ha convertido en uno de los actores más activos en la redefinición del lujo en un entorno económico más prudente.
Tras un 2024 marcado por la desaceleración del consumo de alta gama, 2025 supuso un punto de inflexión. No tanto por una expansión agresiva, sino por una estrategia centrada en calidad, relocalización y experiencia. Louis Vuitton ha priorizado la renovación de tiendas existentes y la creación de flagships capaces de atraer tráfico, generar conversación digital y reforzar el vínculo emocional con el consumidor chino.
El resultado es una red comercial más selectiva, diseñada para ofrecer algo más que producto: un relato. Esta aproximación coincide con la evolución del cliente local, cada vez más sofisticado, menos impulsivo y más interesado en marcas que aporten cultura, estatus y experiencias memorables. Ponemos dos ejemplos de la atención, originalidad y enfoque en la calidad en China por parte de la gran multinacional.
“The Louis” y el auge del retailtainment de lujo
El gran símbolo de esta nueva etapa es The Louis, inaugurado en junio de 2025 en la icónica Nanjing Road de Shanghái. Concebido como una estructura monumental con forma de crucero de lujo de 30 metros de altura, este espacio combina retail, exposiciones y hospitalidad bajo un mismo techo. En su interior conviven áreas de venta, Le Café Louis Vuitton y exposiciones como Visionary Journeys, dedicadas al legado viajero de la Maison.
El impacto ha sido inmediato. Multitudes diarias, viralidad constante en redes sociales y un efecto tractor que ha llegado a duplicar las ventas del centro comercial anfitrión. Más revelador aún es el dato cualitativo: alrededor del 60% de los visitantes son nuevos clientes, atraídos por la experiencia antes que por la compra directa.
The Louis se ha convertido en uno de los puntos de venta más potentes de la marca a nivel mundial. Especialmente en categorías clave como la marroquinería de viaje. Este enfoque se ha replicado, en menor escala, con la Maison Louis Vuitton de Beijing Sanlitun -que alberga el primer café LV de la capital- y con renovaciones estratégicas en hubs como Taikoo Li.
A ello se suman colaboraciones culturales y pop-ups en espacios museísticos. Todo refuerza la percepción de Louis Vuitton como una casa creativa integrada en el ecosistema cultural de China.
Del crucero de Shanghái al Taiyaki Bag Charm: el lujo como fenómeno cultural
Paralelamente a su apuesta por grandes experiencias físicas, Louis Vuitton ha sabido capitalizar el poder de los objetos pequeños con alto potencial viral. El lanzamiento del LV Taiyaki Bag Charm (original colgante para bolso) a finales de 2025 es un ejemplo paradigmático del llamado fun luxury.
Inspirado en el popular pastel japonés con forma de pez, este colgante de cuero de alta calidad -con cremallera y función de mini-pouch- se sitúa en una franja de precio cercana a los 1.000 euros. De esta forma convierte un icono de la cultura street asiática en un objeto de deseo aspiracional.
Su viralidad ha sido inmediata en plataformas como Xiaohongshu y Weibo, especialmente entre consumidores jóvenes chinos que lo interpretan como un guiño lúdico y coleccionable. La polémica surgida en Corea del Sur por la denominación taiyaki versus bungeoppang (un bollo con forma de pez) no ha hecho sino amplificar su visibilidad regional.
En China, lejos de la controversia, el charm encaja perfectamente en la estrategia digital de LVMH. Es decir, productos icónicos, fácilmente reconocibles y altamente compartibles, que funcionan como puerta de entrada al universo LV para millennials y Gen Z.
Así, mientras los bolsos, maletas y accesorios clásicos siguen siendo el pilar del negocio, estos pequeños objetos narrativos refuerzan el posicionamiento cultural de la marca. En conjunto, Louis Vuitton demuestra que el lujo en China ya no se limita a vender exclusividad, sino a crear conversación, experiencia y pertenencia. Una fórmula que, pese a los desafíos macroeconómicos, sitúa a la maison en una posición privilegiada para liderar la recuperación del sector en 2026.
