(Foto: Pixels)
El grupo Hermès se ha convertido en el segundo gran conglomerado del lujo que decide cerrar todas sus actividades de forma indefinida en Rusia. Una decisión que se veía venir después del aluvión de firmas con base en occidente que están abandonando sus activos en el país. Todo ello a la vista de los graves acontecimientos que están sucediendo en Ucrania, tras la invasión decretada por el gobierno que dirige Vladimir Putin.
“Profundamente preocupados por la situación en Europa en este momento, lamentamos haber tomado la decisión de cerrar temporalmente nuestras tiendas en Rusia y pausar todas nuestras actividades comerciales a partir de la noche del 4 de marzo”, dijo Hermès en nota oficial. La firma posee tres tiendas en Moscú.
Sólo tiene una tienda a pie de calle, la que está en la vía Stoleshnikov. Luego posee también otra en los grandes almacenes locales Gum y una más en el centro comercial Vremena Goda. La presión sobre las firmas de lujo para que cierren sus negocios en el país está sobre la mesa desde el primer día de la invasión. Pero el enorme poder adquisitivo de las grandes élites rusas está pesando en exceso a la hora de adoptar una decisión, que sí están tomando otras firmas sin tanto miramiento. También el efecto que tendría en la confianza del mercado Chino.
Este jueves, la marca británica Burberry decidía también dejar de operar en Rusia, argumentando que su “prioridad era apoyar a nuestro equipo y a nuestros socios”. Hacer negocio en territorio ruso se está convirtiendo en una pesadilla tras las sanciones impuestas por la Unión Europea y Estados Unidos. L’Oreal, LVMH y Kering han decidido por el momento adoptar medidas de apoyo a los damnificados por la invasión. Swatch, con algunas de las relojeras más emblemáticas del sector, continuará con sus operaciones en Rusia, pero suspende las exportaciones.
No se descartan sin embargo cierres y parones de actividades si la situación no compensa. Muchos analistas estiman que el consumo de lujo tiene un impacto relativo para las marcas en el propio territorio ruso. Las grandes élites consumen sobre todo fuera del país y los efectos no son comparables a los dos motores del sector: Asia y Norteamérica. La firma de análisis Jefferies estima que los rusos representan alrededor de 9 mil millones de dólares en ventas anuales de lujo. Una cifra que sólo es el 6 % del gasto total chino y del 14 % del gasto estadounidense.
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