Foto: Gtres.
La crisis arancelaria desatada por Donald Trump también tendrá su reflejo en el consumo de bienes de lujo. Ello a pesar de que históricamente este sector asume mejor que otros este tipo de gravámenes. Así lo reflejan desde Bernstein Research. En uno de sus últimos informes, la firma estadounidense de gestión global de activos ajusta a la baja sus perspectivas de ventas globales sobre artículos en el sector.
En concreto, estiman desde esta firma que el sector entrará en contracción en 2025 con un descenso global cercano al -2 %. Sus previsiones anteriores reflejaban un crecimiento, aunque moderado, del 5 % para un sector que atraviesa serias dudas desde el año pasado.
El plan de aranceles diseñado por Donald Trump afecta de lleno a los productos de lujo fabricados en China. País donde numerosas firmas de lujo tienen afincada la producción de numerosos artículos. Prada, Miu Miu, Gucci o Armani tienen allí destinada parte de su producción y numerosos artículos, como productos de cuero, calzado o incluso gafas salen de talleres afincados en China.
Es muy probable que sólo un mínimo porcentaje de consumidores de este tipo de artículos se cuestione su adquisición. Pero el aumento del precio en toda la cadena de producción podría afectar gravemente a la oferta existente y de rebote al precio final que los minoristas coloquen a sus productos. Se cree también que el mercado de segunda mano de bienes de lujo, que vive un momento excelente, podría aumentar seriamente sus precios.
Las grandes grupos de lujo del planeta analizan con cautela desde el pasado 2 de abril el impacto que la guerra arancelaria traerá en sus negocios. Analizan un escenario de desglobalización en el que habrá que elegir nuevos socios comerciales. Algo que según los expertos de Bernstein Research no tiene por qué ser catastrófico. “Tras más de 20 años de profundización de los lazos, puede ser inevitable que el mundo se mueva en la dirección opuesta durante un tiempo”, aseguran.
Casas como Ferrari ya ha anunciado un incremento de precios sensible en sus modelos más exclusivos por culpa de las medidas anunciadas por Trump. Precisamente el sector de los coches clásicos vigila también el impacto de la guerra arancelaria. Se trata de un negocio muy relevante en Estados Unidos. Un país donde hay más de 43 millones de coches clásicos con un valor aproximado de un billón de dólares y donde las subastas de estos vehículos mueven cifras millonarias.
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