Cómo prolongar la alegría de los Reyes Magos durante más tiempo
Ideas realistas para respetar la emoción infantil desde la seguridad.
En España, el Día de Reyes tiene un contraste de lo más agridulce. La emoción de los regalos convive con una vuelta al cole inminente, y su consecuente duelo vacacional. A eso se suma la adaptación a los horarios estructurados justo cuando llega lo bueno: los juguetes.
Este hecho, algo desventajoso para los niños españoles, puede convertirse también en una oportunidad para hacer que la ilusión de lo festivo se prolongue un poquito más.
Os contamos cómo conseguir optimizar los regalos de tus hijos respetando toda su alegría pero pensando también en su seguridad.
En otros países, los homólogos barbudos de los reyes, como Santa Claus o San Nicolás, traen sus regalos a mitad de las vacaciones, de forma que los niños puedan disfrutar de ellos durante esos días.
Cuál de las dos opciones es mejor es un debate sin solución. Se trata de un tema cultural al que habitualmente todos nos adaptamos. Lo importante es sacar lo mejor de un momento tan especial como mágico para los pequeños de la casa.
Ante todo, hay que respetar la magia
En la infancia, imaginar no es mentir ni falsear la realidad, sino una forma de aprender al ritmo de su desarrollo evolutivo. Así, el pensamiento mágico, que permite la fe ciega en los reyes magos, es frecuente en los primeros años y va cediendo paso, poco a poco, a una comprensión más realista del mundo.
La Asociación Americana de Psicología lo describe como algo típico en niños pequeños, especialmente hasta los 4 o 5 años. Además, entre los 2 y 7 años, aproximadamente, el desarrollo cognitivo favorece el juego simbólico y la simulación, que constituyen una manera natural de procesar emociones.
Por eso, cada 6 de enero los adultos debemos acompañar a nuestros hijos respetando todas las premisas que pasan por sostener rituales, escuchar lo que nos cuentan y validar su ilusión.
Debemos aplicar también el sentido común
La magia de la Navidad no debe ser incompatible con el criterio adulto. Cuando hay una excesiva cantidad de regalos los niños se aturullan y pueden necesitar nuestra ayuda. Tanto para abrirlos como para ponerlos en marcha y hacer uso de ellos. Ahí los padres debemos darles un poco de contención, haciendo propuestas sensatas para el uso y disfrute más adecuado de los regalos. Esto significa que no hace falta estrenarlo todo hoy.
Abrir y montar regalos sin parar puede acabar en un niño saturado y en un adulto estresado leyendo instrucciones. Para resolverlo, te ayudará elegir con tu hijo uno o dos regalos estrella para ese día y guardar el resto dentro de un plan estructurado de estrenos durante los próximos días o fines de semana.
Esto permite que la ilusión se reparta y, de paso, evita las típicas peleas entre hermanos reclamando su turno para que les montemos sus juguetes antes que a los demás. Y si el niño quiere abrirlo todo, siempre se puede negociar: “Abrimos esto ahora y lo otro lo guardamos para mañana, así lo disfrutas más”, sabiendo que contener no es cortar la alegría, sino ayudar a regularla.
Supervisa los regalos tecnológicos
Si los regalos incluyen dispositivos o son juguetes con conexión, conviene configurarlos. El INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad en España) insiste en que el control parental es una ayuda para filtrar, limitar y supervisar, pero no sustituye la supervisión ni la educación digital cotidiana.
Por su parte, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), en sus recomendaciones para familias, recuerda precisamente esa combinación: educar, limitar tiempos, explicar por qué se toman medidas y usar control parental como apoyo.
En la práctica, el primer día conviene crear el perfil infantil, bloquear compras, revisar permisos (cámara, micrófono, ubicación) y ajustar privacidad. Además, debemos incorporar un aspecto menos “técnico” y más relacional: hablar, interesarse por lo que el niño hace y predicar con el ejemplo, porque la norma que se incumple delante de él se verá cuestionada después.
Establecer reglas internas
Además de la ciberseguridad, los padres no debemos obviar las normas de uso interno, que son las que aplicaremos dentro de nuestra propia casa. Idealmente, estas deberían consistir en elaborar una especie de plan familiar que contemple los momentos sin pantalla y zonas sin pantalla, como pueda ser durante las comidas, haciendo los deberes o antes de dormir.
Lo más importante es adaptar estas limitaciones a la edad del niño. Garantizar siempre que los dispositivos no resten tiempo de sueño ni de actividad física o de estudio. Si el regalo es su primer móvil o tablet, el 6 de enero es un buen día para pactar tres puntos muy concretos:
- Dónde duerme el dispositivo, y que idealmente sea fuera de la habitación.
- Qué aplicaciones se instalan y cómo gestionar los permisos con nosotros.
- Cómo se gestiona el tiempo de uso: horas permitidas y no permitidas.
Valida sus emociones, cualesquiera que sean
Con tanta excitación, los niños pueden responder de cualquier manera. Mientras que algunos se desbordan, otros se decepcionan o comparan sus regalos con los de sus hermanos. La mezcla de exaltación y expectativas del Día de Reyes puede sobrepasar a los niños y dar lugar a frustraciones o rabietas.
¿Cómo gestionar esos comportamientos inesperados? Ayudará separar emoción de conducta. Así, la emoción se valida (“Entiendo que te dé rabia”), mientras que la conducta se encauza (“No se grita ni se rompe nada”).
Recordemos que cuando un niño tiene una rabieta, está desbordado y necesita el apoyo adulto para tranquilizarse. Bajar el volumen, reducir estímulos, ofrecer un espacio breve de calma y retomar la conversación cuando el niño se regule suele funcionar mejor que discutir en pleno pico emocional.
Con hermanos, conviene anticipar los turnos de juego, establecer un rato para mirar juntos los regalos de los demás, y hacer un recordatorio de que los gustos de cada uno son diferentes.
Añadir un filtro extra: seguridad de juguetes y casa
Prolongar la alegría también es evitar sustos. En este sentido, las guías de seguridad de productos infantiles en España insisten en comprobar el marcado CE y leer advertencias e instrucciones antes del primer uso.
En la práctica, esto significa retirar plásticos, grapas y cuerdas de embalaje; guardar envoltorios fuera de alcance; revisar pilas y baterías (compartimentos bien cerrados); y supervisar juguetes con piezas pequeñas.
El día después, en tres gestos
Tras la emoción de los reyes, lo mejor es preparar la vuelta al cole sin dramatizar:
- Ayúdales a tener la mochila lista, la ropa preparada y asegura que tengan un rato de calma antes de dormir.
- Dales a elegir un juguete para después de clase, para que el niño tenga algo concreto que esperar.
- Guarda un símbolo de la celebración de este año, como pueda ser una foto, o alguna nota o pista dejada por los Reyes para que la memoria afectiva no se cierre de golpe.
