(Foto: Omega)
Durante el verano, la práctica del submarinismo gana adeptos. Se trata de un deporte con mucho atractivo en el que además la precisión y el control del tiempo son imprescindibles para minimizar riesgos. Tanto es así, que muchos fabricantes siguen elaborando los llamados relojes de submarinismo. Piezas pensadas también para el día a día, pero que en esencia son herramientas de precisión diseñadas para soportar las condiciones extremas del mundo submarino.
Unos relojes cuya función principal es garantizar una medición confiable del tiempo bajo el agua, lo que es vital tanto para la seguridad del buceador como para el éxito de la inmersión. Para ello, estos relojes submarinos deben cumplir unos requisitos fundamentales.
Entre ellos están la resistencia al agua, una excelente visibilidad en condiciones de poca luz, un bisel unidireccional para controlar el tiempo de la inmersión y una estructura robusta que soporte los golpes, la presión y la corrosión salina.
Uno de los componentes más especializados que puede incorporar un reloj de buceo profesional es la válvula de helio. Esta pieza está pensada para inmersiones de saturación, una técnica utilizada por buceadores profesionales en la que se habita durante tiempo prolongado en cámaras hiperbáricas con mezclas de gases ricos en helio.
Está comprobado que el helio puede penetrar en la caja del reloj, incluso en los mejores modelos herméticos. Si no se libera adecuadamente al regresar a la presión normal, este gas puede provocar daños internos o incluso romper el cristal del reloj.
Así, en los relojes que la incorporan, la válvula de helio actúa como una válvula de escape controlada, permitiendo que el gas acumulado salga del interior sin que entre agua ni se dañe el reloj. Puede ser (funciona por sí sola cuando se detecta sobrepresión) o manual (requiere que el usuario la abra antes de despresurizar).
Si bien es una característica clave para el buceo profesional, en el buceo recreativo o técnico (hasta 40 – 100 m) no es necesaria, ya que no hay exposición prolongada a atmósferas ricas en helio. Pero si practicas buceo de saturación o eres aficionado a la relojería extrema, estos relojes son verdaderas piezas de ingeniería que destacan por su resistencia y precisión.
Esta tecnología fue desarrollada en los años 60 del siglo pasado por Rolex y la firma Doxa, en colaboración con la compañía de exploración submarina COMEX (Compagnie Maritime d’Expertises), pionera en trabajos subacuáticos a gran profundidad.
Entre los modelos que incorporan válvula de helio podemos destacar el Rolex Sea-Dweller. Fue el primer modelo comercial en incorporar una válvula de helio, que en su caso es automática. Hermético hasta los 1.200 metros, su precio ronda 15.000 euros. En el Omega Seamaster Planet Ocean 600M la válvula es manual y su precio se acerca a los 7.000 euros. Otros ejemplos son el Doxa SUB 300T ( unos 2.000 euros) o el Tudor Pelagos (filial de Rolex, con caja de titanio y un precio cercano a los 6.000 euros).
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